Es un utopía, pensar que nadie tenemos algún complejo… Quizá todo esto venga de un modelo estético en el que especialmente a las mujeres, por que no decirlo, literalmente nos han lavado el cerebro para que, y aunque suena muy exagerado, odiemos nuestro cuerpo, desde prácticamente en el momento en el que vemos la luz… Sin complejos, no existiría toda la industria estética que vemos, sin complejos no existirían muchos tratamientos para mejorar…
También es cierto que no se debe caer en el error de culpabilizar solamente a los medios de comunicación, a las campañas publicitarias, etc., de algo que muchas veces late en la propia psicología de la persona… Porque cuando alguien tiene un trastorno de la conducta alimentaria, por ejemplo, pues me parece el hecho más ilustrativo de cómo a veces esto te puede desbordar, evidentemente, lo que ahí vemos es un inconformismo de la persona, primero consigo misma y, por supuesto, con su propio cuerpo… Ya no es tanto el hecho de que quiera estar más delgada, o que sea capaz de vomitar la comida, sino el hecho de por qué no quiere comer…
También es cierto, y siempre he creído en esto que, aunque existan complejos, lo interesante aquí es saber mejorarlo y gestionarlo… Y que eso no se convierta en el eje de tu vida, ni mucho menos en lo que te define como persona… Hay algo en lo que no podemos mandar, y es en la genética… Yo que tengo el pelo prácticamente de color negro azabache, me hago unas intensas decoloraciones para tener un tono caucásico, que dista mucho de mi color natural… Quien es bajo, a menudo, quiere ser más alto… Esto mismo no representa un problema, lo que sí lo es preocupante es cuando no se gestiona de forma adecuada… Porque como siempre he dicho, lo mejor de los complejos no es que existan, sino y valga la redundancia, es mejorarlos…

