Estos días estamos asistiendo a bastantes cambios y no solamente porque la época del estilo haga ya presencia en nuestras vidas desde hace una semanas, sino también por la actualidad política y social que nos rodea… El carácter de las personas de este país siempre ha destacado por ser dicharachero, y por ser tendente a solucionar todo con una taza de café delante o un vaso de vermut… Siempre, como española que soy, me he sentido tremendamente orgullosa de esa tendencia que tenemos a vivir las cosas hacia fuera y a pesar del empuje de las nuevas tecnologías, seguimos queriendo compartir con los demás y parece que la plaza del pueblo, el bar de la esquina, o incluso el salón de la peluquería son, a menudo, centros de socialización para nosotros…
Hay detalles que se escuchan continuamente cuando una fija un poco la atención hacia lo que le rodea… Y es que estamos en un país donde todo el mundo es capaz de cambiarlo todo, pero nadie contribuye de forma significativa a este cambio… El vecino propone, el amigo sugiere, los de la tertulia de la partida del bar recomiendan, etc. etc. pero al final nadie hace nada… Y menos en esta época estival donde la ola de calor invita más a la playa y al descanso que no a salir a la calle… Pero el inmovilismo no es una buena práctica porque, si tú propones pero al final todo eso son palabras vacías, realmente nada sirve para evolucionar… De modo que hablar es bueno, pero actuar aún lo es más

