El profesorado de la enseñanza pública no universitaria de Castilla y León afronta una fecha clave en el calendario reivindicativo. Alrededor de 30.000 docentes de colegios, institutos, centros de Formación Profesional, conservatorios, escuelas de idiomas y equipos de orientación están convocados a una jornada de huelga general el próximo miércoles 4 de noviembre. La movilización, promovida de forma conjunta por los sindicatos CCOO y UGT, se dirige de manera directa contra la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León por el lento e insuficiente desarrollo de las mejoras laborales prometidas.
El conflicto no nace de la nada ni responde a un impulso improvisado. La mecha que ha prendido la convocatoria es el incumplimiento e insuficiente desarrollo del acuerdo firmado el 22 de septiembre de 2025 entre las organizaciones sindicales y la administración autonómica. Tras más de un año de margen, los sindicatos denuncian que la Consejería ha aplicado un desarrollo tan limitado que mantiene los problemas estructurales y pretende dar por cerradas medidas que no han llegado al día a día de las aulas.
Desde las centrales convocantes sostienen que la vía del diálogo institucional se encuentra agotada. Resumen la actitud de los responsables de la Junta con una frase tajante: «La Consejería oye, pero no escucha». Exigen por ello un calendario público con plazos verificables y partidas presupuestarias tangibles que respalden la dignificación de la profesión docente.
Las razones que empujan al profesorado a la huelga abarcan desde reivindicaciones económicas hasta la salud mental y la calidad de la enseñanza:
– Pérdida de poder adquisitivo: Reclaman actualizar el complemento autonómico del profesorado, congelado desde el año 2006. Además, exigen acabar con la incompatibilidad entre el cobro de la carrera profesional y los sexenios, así como reconocer el pago de los meses de verano para el personal interino que haya trabajado más de cinco meses y medio.
– Reducción de horas lectivas y función tutorial: Piden rebajar progresivamente la carga lectiva al profesorado mayor de 55 años —hasta un tercio menos de horas de clase sin recorte retributivo— para amortiguar el desgaste acumulado. Asimismo, demandan reconocer la función tutorial con tres horas lectivas en el horario y la asignación de un complemento económico.
– Menos burocracia y más especialistas: Exigen aligerar el papeleo administrativo dotando a los centros de más personal de servicios. También solicitan coberturas ágiles de sustituciones, reducción de ratios y un refuerzo urgente de especialistas en orientación, pedagogía terapéutica (PT) y audición y lenguaje (AL) para atender la creciente diversidad del alumnado.
– Instalaciones dignas y escuela rural: El colectivo denuncia que no se puede ofrecer una educación del siglo XXI en infraestructuras del siglo XX. Demandan un plan de modernización de centros, solución a la falta de climatización frente a temperaturas extremas y un respaldo firme a la escuela rural como pilar contra la despoblación.
La convocatoria del 4N llega, sin embargo, acompañada de una marcada brecha dentro de la representación de los trabajadores. Desde el sindicato STECyL-i han hecho público su rechazo a la huelga, desmarcándose de UGT y CCOO. La federación intersindical recuerda que en los últimos meses se lograron avances significativos a través de los acuerdos de mesa sectorial —como reducciones de ratios, mejoras en sexenios o el complemento de tutoría de 60 euros— y acusa a las centrales convocantes de actuar con «intereses electoralistas» por la proximidad de las elecciones sindicales.
Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT), señala que para que un paro sea efectiva hay que realizar “un trabajo previo muy importante”. Prefieren organizar una huelga indefinida y combativa, con una tabla reivindicativa ambiciosa que aglutine todas las reivindicaciones.
Con movilizaciones y concentraciones ya confirmadas en las distintas capitales de provincia (actos matinales a las 11:00) frente a las direcciones provinciales y manifestaciones por la tarde, el próximo 4 de noviembre medirá la fuerza del profesorado en las calles y determinará si la Consejería de Educación mueve ficha o si el curso escolar se adentra en un periodo de mayor conflictividad.
J.M.L.



