Cuarenta y seis cuadrillas terrestres; cuarenta y siete autobombas; nueve Bulldozer; trece equipos de lucha integral contra los incendios forestales (ELIF)/ Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF); veinticinco hidroaviones, y casi tres mil personas involucradas en los trabajos de extinción son algunas de las cifras significativas que resumen el drama del incendio de Burgohondo, el más dañino de la historia reciente de Castilla y León, que pronto superó las fronteras con la Comunidad de Madrid y Castilla La Mancha.
La Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León (ATIFCYL) venía denunciando desde antes del verano, como casi es tradición, la poca prevención contra incendios, que las cuadrillas se habían montado tarde y que la formación de los trabajadores es insuficiente. El desastre actual lo confirma todo, desgraciadamente: el abandono rural ha hecho que se acumule gran cantidad de biomasa, señalan desde ATIFCYL, puesto que las labores y el aprovechamiento que antiguamente existía de los recursos ha desaparecido: “Este abandono hace también que los accesos a estos montes se cierren por desuso”.
Llegará el momento del análisis en profundidad, el que lleve a pedir responsabilidades políticas (bien es cierto que por el camino ha habido unas elecciones autonómicas) y repensar una vez más, el modelo de protección de los bosques y montes de la región (el año pasado ya ardieron y sangraron, ya se echó la población a la calle). Ahora, sin embargo, son días de unión entre administraciones y de solidaridad ante las decenas de miles de vecinas y vecinos evacuados de sus localidades de residencia.
Las organizaciones no gubernamentales están desplegando todo su potencial en las zonas afectadas, comenzando por la provincia de Ávila. Cruz Roja sin duda es la más rápida y solvente en este tipo de emergencias. Actualmente cuenta con seis albergues desplegados: tres en la zona de Arenas de San Pedro, uno en Navaluenga, uno en Lanzahíta y otro en Candeleda.
Son albergues con una capacidad de 926 personas en total, a quienes prestan soporte varios equipos de voluntariado. También hay equipo de Cruz Roja en la Escuela de Policía de Ávila capital, donde se encuentran alojadas más de 800 personas.
También en las últimas horas, el voluntariado de Cruz Roja ha apoyado en la evacuación de personas mayores con necesidades especiales de las localidades de Sotillo de la Adrada, Pedro Bernardo y Piedralaves, y ha realizado traslados a centros residenciales de la red de Castilla y León (en concreto a Salamanca, Segovia, Arenas de San Pedro, La Parra y Mombeltrán).

Apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer
Otra de las organizaciones que se ha hecho visible en los lugares impactados por los incendios desde la semana pasada es la Asociación Española Contra el Cáncer. El equipo de la junta provincial de Ávila ha visitado los albergues donde había población evacuada ofreciendo su apoyo a los pacientes oncológicos que, sobre todo en condiciones de inmunodepresión en medio de la situación de crisis, tenían que seguir acudiendo a sus tratamientos, necesitaban cualquier tipo de cuidado especial o precisaban de alojamiento más adecuado a su complicado estado de salud (a este respecto, se han trasladado pacientes a otras residencias, y a la Escuela de Policía de Ávila).
El equipo de atención psicosocial de la Asociación Española Contra el Cáncer, formado por psicooncólogos y trabajadores sociales, lleva todos estos días al lado de pacientes y familiares para completar una atención integral más necesaria que nunca.

