Llevan más de medio siglo protegiendo el legado cultural castellano, y todo hace indicar que dentro de cien o doscientos años aquellos que quieran saber cómo éramos en el siglo veinte seguirán tirando de su archivo. Nuevo Mester de Juglaría, el combo segoviano que ayudó a recopilar la música popular de nuestros pueblos y la llevó por el mundo, acaba de recibir el Premio de las Artes de Castilla y León.
Social24Horas conversa con uno de sus fundadores, Fernando Ortiz, en el Día de los Comuneros, sobre el sentimiento de pertenencia a la región y sobre la inmensa tarea de protección cultural que han realizado y realizan. Hay trabajo por delante, aseguran.
PREGUNTA. Son multitud de premios ya. Dicen que el halago debilita. ¿Cómo lleváis todos estos reconocimientos?
RESPUESTA (Fernando Ortiz). No sé si el halago debilita, pero hoy estoy muy cansado de lo de ayer [la entrega del Premio de las Artes, el lunes]. ¿El halago debilita? Pues puede ser. Yo creo que en este caso no, porque tenemos el halago del público constantemente y eso no nos ha debilitado, nos ha acercado más a la gente. Que las instituciones nos reconozcan te satisface, pero no te va a alejar de lo tuyo, que es trabajar por la música popular, cantar canciones del pueblo, transmitirlas, hacer de correa de transmisión, que es lo que hemos hecho hasta ahora.
P. En fecha tan señalada como el 23 de abril, ¿hemos conseguido construir ya, o se ha consolidado, una conciencia castellana?
R. Pues yo creo que no, sinceramente. Te voy a decir una cosa: se constituye una conciencia castellana que dura lo que dura. La gente que va a Villalar, que vamos a Villalar, vamos con mucho entusiasmo, pero luego a lo largo del año, quizás, muchos de nosotros nos olvidamos de que pertenecemos a una Comunidad tan importante. Creo que nos lo debemos hacer mirar. Cincuenta años después, yo me doy a mí mismo un aldabonazo y se lo doy a la gente. Creo que ser castellano es algo tan importante como ser de cualquier otro lugar, y eso tenemos que tenerlo en cuenta, no tenemos que tener ningún complejo ante nuestra propia identidad.
P. ¿Qué haría falta para esta conciencia castellana? ¿Cómo es esta Castilla?
R. Castilla es maravillosa. Castilla, o la Comunidad de Castilla y León, o las Castillas, porque Castilla La Mancha comparte también muchas características, y Madrid, qué duda cabe, es un territorio enorme, lleno de matices en cada uno de los rincones, de paisajes, de gente, incluso de maneras de entender el castellano. Es una Comunidad fantástica, pero el ser conscientes de que pertenecemos a ella no creo que se haya consolidado. Insisto, tengo todavía mis dudas. Posiblemente porque hay todavía algunas rencillas entre provincias. La unidad que pueda tener un catalán con su propia identidad no la hemos conseguido aquí, y es una pena. Nadie más que nadie, se decía aquí. Pero tampoco menos. Debemos perder los complejos ante nuestra propia personalidad.
P. 2025 fue un año con dos pérdidas importantísimas para la música popular de este país, la de Milagros Olmos y la de Luis Martín Díez. ¿Cómo habéis superado este varapalo?
R. Se supera porque queremos creer que Luis, que ha sido el último que se ha ido, nos está dando empujones para que continuemos. Lo hemos superado porque somos conscientes de que el trabajo del Mester es un trabajo importante, todavía quedan muchas cosas por hacer y estamos dispuestos a intentar hacerlas. Luis estaría encantado de que las hiciéramos.

P. Dentro de este trabajo del Nuevo Mester de Juglaría destaca la tarea de recopilación de canciones populares. ¿Cómo eran las primeras grabaciones que conseguíais? ¿Cómo fue esa etapa?
R. Pues muy curiosa. Mira, nosotros empezamos a hacer trabajo de campo de una manera muy modesta. Había un periódico de la época, un semanario, que se llamaba 7 Fechas, que en el año 72 o 73 nos hizo una entrevista que titulaba “Juglares en busca del folclore perdido. Sus armas: una vieja furgoneta, un radiocasete y mucha ilusión”. Bueno pues así empezamos, recorriendo pueblos.
P. ¿Qué furgoneta era? Para que los lectores se sitúen.
R. Creo que era una Alfa Romeo, pero muy vieja, de segunda mano, de un señor que nos llevaba de acá para allá. Pero vamos, en realidad nosotros íbamos en un 600 a recoger las canciones. La furgoneta era para los viajes. Eso fue una metáfora del periodista.
P. Imagino que un 600 repleto, claro, porque erais unos cuantos.
R. Pues hemos llegado a llevar el contrabajo en el 600. Un conductor y uno detrás sujetando el contrabajo, que iba en diagonal sacando el mango por la ventanilla.
P. Maravilloso.
R. Y en aquellas carreteras infames que se recorrían hace cincuenta y siete años. Es que no estamos hablando de antes de ayer.
P. Por eso decía lo de situar a la gente. Y así escuchabais las canciones populares y las registrabais para que no se perdieran, para difundirlas, para servir de correa de transmisión, como decías antes.
R. Hay en YouTube una serie, de acceso libre, llamada Del Archivo del Mester. Hay cerca de treinta episodios editados. Se recoge la voz original de quien nos cantó las canciones y cómo hemos llegado a nuestra versión. Es muy interesante porque hay muchos documentos sonoros y gráficos también de la recogida de coplas. Merece la pena.
P. ¿Y qué opinión te merecen las bandas que ahora están mezclando la música folclórica tradicional con nuevas tendencias, como Delameseta o El Naán, por ejemplo?
R. Me parece muy bien. El folclore está a disposición de la gente, no es arqueología. Nosotros hemos estado trabajando en las fuentes más originales, pero que se reinterprete a mí me parece muy bien. Es más, los músicos de ahora están mucho mejor formados musicalmente que nosotros, que no habíamos pisado un conservatorio porque no existían nada más que en Madrid, en Barcelona o en algún sitio de estos. El hecho de que estén más formados les permite acercarse a la música popular desde perspectivas estéticas muy diferentes. Me puede gustar más o menos, pero me parece una manera de que la gente se acerque a la música de raíz y me parece un avance, me parece importante.
Víctor David López




