Uno de los momentos emblemáticos de la Feria del Libro de Valladolid —que clausuró ayer su 59ª edición— ha sido, como viene siendo habitual, la puesta de largo por parte de la prisión de Villanubla de un nuevo número (ya van 17) de su revista, Desde el Páramo, junto a una obra de investigación histórica que rescata el pasado literario de la ciudad.
La iniciativa se asienta sobre el pilar del Artículo 25 de la Constitución Española, en el cual se regula que las penas privativas de libertad deben orientarse hacia la reeducación y la reinserción social. Como recordó durante el acto la directora del centro, Nuria San José, aunque la prisión cumple una función de aislamiento, su verdadera esencia reside en el tratamiento y la responsabilidad de los reclusos. “Estar hoy aquí es un regalo y un orgullo”, afirmó, subrayando que el objetivo institucional es que los internos salgan a la calle y no regresen.
Del Módulo de Respeto a las librerías de la ciudad
Lo que hoy es una publicación profesionalizada nació en septiembre de 2021 de forma humilde. La idea surgió en el Módulo de Respeto de Villanubla, un espacio donde los internos trabajan voluntariamente en áreas personales y sociales para facilitar su vuelta a la comunidad. Aquella actividad, impulsada inicialmente por la educadora Marian y brillantemente secundada por los demás profesionales del centro como el educador Alberto y la coordinadora de formación Sonia. Desde el primer momento, y convirtiendo la iniciativa en uno de los programas de tratamiento estrella, la dirección decidió buscar la colaboración del editor Julio Martínez (Ediciones Fuente de la Fama) para darle un formato profesional.
A partir de entonces, la revista se publica tres veces al año como un “soplo de aire fresco” que conecta el interior con el exterior. En la actualidad, en este 2026, Desde el Páramo ha trascendido los muros de la cárcel: se distribuye no solo en centros penitenciarios, sino también en librerías, centros cívicos y organismos oficiales de Valladolid.
De la Corte de Felipe III a los talleres de memoria
El impacto social de la revista es palpable. Amegar, redactor jefe, presume de las cartas recibidas de un taller para mayores de Valladolid, donde utilizan los artículos de la revista en actividades para mejorar la memoria. Es el círculo perfecto: personas que luchan por no olvidar apoyándose en textos de quienes, a veces, prefieren no recordar.
La apuesta cultural de este año se completa con la ‘Antología para una corte literaria’, un estudio sobre los autores que habitaron Valladolid cuando fue sede de la Corte (1601-1606). La obra, firmada por los internos bajo los seudónimos Roel de Azur y el propio Amegar, ha contado con la coordinación de Paz Altés Melgar, jefa del Centro de Publicaciones y Programas de Promoción del Libro y Casa de Zorrilla, y con el respaldo de la Fundación Municipal de Cultura.
En definitiva, la presencia de este proyecto en la Feria del Libro de Valladolid da visibilidad a todo un mundo que la sociedad quiere esconder bajo la alfombra, y a su vez certifica que la literatura no entiende de muros.
JML



