Es un accidente que Jean Claude Nsombolay, Kultama (Madrid, 1978) y sus hermanos (los de mayor repercusión, Frank T y Sr, T.Cee) aparecieran en nuestras vidas cuando arrancaba la década de los noventa y nos regalaran los orígenes del hip hop nacional. En realidad, la familia iba rumbo a Estados Unidos a mediados de los setenta pero se quedó varada en España a la espera de unos visados que nunca llegaron. Lo demás es historia.
El que sí pasó una etapa inolvidable en Nueva York fue él. entre 2016 y 2020. Si no hubiera surgido la pandemia del Covid-19, no sabe si ahora mismo estaría de vuelta a Torrejón de Ardoz (donde recibe a Social24Horas). Hoy disfruta del reconocimiento de un muy buen nuevo disco (B.A.N.P.) y del reencuentro de su banda, Los Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop, una de las pioneras del rap en castellano (publicaron el LP Más ke dificultad en 1996). Este viernes 30 de octubre encabeza, junto a Ariana Puello, el cartel del I Festival Urbano de La Rubia (en las canchas de baloncesto de la Carretera de Rueda, rotonda con avenida de Zamora, desde las 18:15).
PREGUNTA. Aquí en Torrejón dicen que empezó casi todo en el hip hop español.
RESPUESTA. Una buena parte, una parte importante. Hay más sitios donde hubo crews que empezaron, pero al final Madrid es más grande. En Torrejón, con el rollo de la base de los americanos era todo más rápido y más fácil, pero en Alcorcón, por ejemplo, en grafitis nos fundían. Desde Torrejón íbamos a Móstoles y Alcorcón a ver grafitis. Empezó en muchos sitios. En Zaragoza tenían sus crews, en Rota también, y en Barcelona sobre todo. Ha habido muchas cunas. Se habla de Torrejón porque éramos más peña, las discotecas estaban aquí. En ningún sitio de España había vinilos de Afrika Bambaataa, y aquí los teníamos porque estaban los yanquis.
P. O sea que no es leyenda lo de la influencia de la base aérea estadounidense: es real.
R. Cualquier persona que haya estado por aquí lo sabe. Era el centro neurálgico.
P. Llevabais la calle en las venas. Hay gente que se asombra del auge actual del fascismo, pero en vuestras letras, que son una especie de archivo municipal, ya lo denunciabais. Había mucho fascismo. Siempre ha habido.
R. Nosotros vivimos el boom. Había nazis de verdad. Les veías la vestimenta a la legua. El problema de ahora es que no los reconoces. En esa época copiaron la vestimenta a los punks y a los SHARP [Skinheads Against Racial Prejudice -Cabezas Rapadas contra los Prejuicios Raciales-], sobre todo en la época de los Ultras Sur. Alcalá de Henares era el nido de eso, pero también había un montón de colectivos como la FOJA [Frente Organizado de Juventudes Africanas] que combatían contra ellos, y nos ayudábamos.
P. Y algo de resistencia hiphopera había en Alcalá también.
R. De Alcalá eran los Gente Jodida, y los Jazz Two, que eran de nuestra época más o menos. Venían a Torrejón siempre porque era donde estaban los garitos.
P. Había asuntos sociales que no solían aparecer en los medios. Estabais educando a una generación, igual que a vosotros os estarían educando los raperos estadounidenses.
R. Fachas siempre va a haber, pero los de principios de los noventa eran neonazis de verdad, armados. Cuando asesinaron a Lucrecia Pérez (1992) se hizo muy mediático. Ahí sí que nos pusimos en guardia. El rap y el hip hop se basan en contar tus vivencias diarias, y si en tus vivencias hay de esto, pues hay que contarlo. Lo hemos vivido, no nos lo han contado. Hemos corrido delante de ellos y detrás de ellos.
P. En el mundo artístico de vez en cuando surge alguna saga curiosa, pero vuestra casa (cinco hermanos) debía ser un lío tremendo.
R. Mi madre tiene el cielo ganado, siempre lo digo. Nos hemos criado con ella. Mi padre trabajaba en la base aérea. Musicalmente estábamos bastante en la onda, con equipos buenos de música.
P. El anterior trabajo de tu padre, en Zaire, actual República Democrática del Congo, ese sí que es memorable.
R. Don King y Muhammad Ali llegaron a Zaire para el combate con Foreman. Necesitaban un traductor. Por casualidades de la vida el que tenía que hacerlo no pudo ese día, y mi padre, que siempre ha controlado el inglés, fue el encargado de la traducción. Mi madre los conoció a todos. De pequeños no lo dábamos tanta importancia. Ahora le hago más preguntas que antes.
P. El último disco suena rotundo, suena contundente. En las producciones están Radikal RK y Dive Dibosso (7 Notas 7 Colores), otros dos pesos pesados.
R. Lo único que tenía claro era que quería darle una vuelta a todo, un aire nuevo. Quería cambiar un poco el rollo en este nuevo trabajo. Empecé a escuchar cosas que me llegaban y no terminaba de ver lo que yo quería. Contacté con Radikal RK, me pasó material y dije es esto lo que yo buscaba. Al principio me iba a producir el disco entero, pero luego decidí no usar solo un productor. Con Dive nunca he perdido el contacto. Le dije que tenía ocho temas y él me pasó otros cuatro. Superfácil currar con ellos dos, unos cracks.
P. De las primeras cosas que dices en este LP es eso de “hago este disco pa quedarme a gusto yo”.
R. Literal. Así es. Me quería quedar a gusto yo porque tenía una espina clavada con el último disco que hice en Estados Unidos, Insomnio. Está un poco en el limbo, mucha gente ni lo conoce. Lo grabé cuando estaba allí viviendo, vino el coronavirus, fue una odisea todo. Cuando volví a España empecé a tramar lo nuevo.

P. A uno se le hace difícil imaginar a Kultama escuchando a Los Chunguitos.
R. ¡Hostia! ¿Has visto algo o…?
P. No, no, solo lo que mencionas en el disco.
R. ¡Qué fuerte! Porque es que hace un mes o así, en las fiestas de Torrejón, vinieron Los Chunguitos, y fui para allá con mi pareja. Ya ves que si fui. Digo a lo mejor ha subido ella algo…
P. No, no he visto nada. ¿Eres superfan?
R. ¡Pero vamos, sí, sí! En el barrio donde crecí siempre ha habido muchas etnias, muchos gitanos. Nos hemos criado con ellos, y al final oyes su música y te metes ahí. Me recuerda a mi barrio de los ochenta. Muy duros también los ochenta aquí.
P. ¿Estuvo bien el concierto?
R. Sí, me encantó. Están muy mayores ya. Fuimos allí al cachondeo.
P. ¿Qué has sentido cuando te has subido de nuevo al escenario con Los Verdaderos Kreyentes de la Religión del Hip Hop?
R. Buf, eso ha sido el momento del año, sin duda alguna. La idea era celebrar el treinta aniversario del primer disco, pero ha salido tan bien todo que va a salir nuevo material, hemos hecho un par de temas. Y vamos a subir en vídeo buena parte del concierto.
P. ¿Y habrá más directos?
R. Sí, en teoría sí. Lo que pasa es que no es lo mismo antes que ahora. Tenemos cada uno nuestra vida y seguramente no sea el mismo ritmo, pero habrá más fechas, sí. Estamos en el juego otra vez.
P. Volviendo a los inicios de la banda, en toda esa efervescencia de los noventa o principios de los dos mil, no todos llegaron a grabar, o si grabaron no trascendieron. De los que no llegaron, ¿quiénes eran los mejores?
R. Aquí en Torrejón por ejemplo toda la gente conoce a T-Seven. Él rapeaba pero nunca en público. Era como una institución aquí. Al final la vida le llevó por otros caminos y nunca sacó nada. Tenía familia que curraba en la base. Él pilotaba inglés, nos conseguía discos, era uno de los que nos enseñaba el rap, nos traducía, hacía grafitis también. Podía haber sacado algo y habría molado un montón. Y había unos que vinieron un poco después que nosotros que se llamaban Perros Callejeros y molaban un montón también. Sacaron un disco pero no hacían nada en directo nunca. Tenían una proyección muy guapa. Eran uno de mis favoritos, de mi top ten de rap nacional, pero se quedaron ahí. Me dio mucha pena.
Víctor David López



