No ha habido muchas oportunidades de ver rapear a Arianna Puello (San Pedro de Macorís -República Dominicana-, 1977) en Valladolid. Haciendo memoria entre entrevistada y entrevistador, puede que esta sea únicamente su tercera visita a la ciudad. Una de ellas fue con motivo de un concierto en la sala Subterfugio, presentando el disco Gancho perfecto. Por aquel entonces firmaba los trabajos como Ari. Años más tarde regresó a Pucela con Jota Mayúscula, fundador y dj de El Club de los Poetas Violentos. De aquella segunda visita recuerda un parque y un paseo nocturno por las calles del centro.
Una maqueta suya, un maxi y un LP a finales de los años noventa abrieron las puertas a toda una generación de raperas que no encontraban la manera de entrar a un mundo eminentemente masculino. Ahora lleva trece años instalada en México, reside en Oaxaca. Desde allí llega para cerrar a las diez de la noche el I Festival Urbano de La Rubia este viernes 30 de octubre (en las canchas de baloncesto de la Carretera de Rueda, rotonda con avenida de Zamora).
PREGUNTA. Toda tu vida ha sido saltar el charco de un lado hacia el otro, indistintamente.
RESPUESTA. Así es. Ahora tres veces al año. Antes, cuando llegué a España, me tocaba pasar las vacaciones en República Dominicana. Ahora me toca volver a España a dar conciertos.
P. ¿Qué queda de la Arianna que con veintiún o veintidós años firmó Gancho perfecto?
R. Queda mucho. Esa niña que siempre he llevado dentro de mí, se mantiene, por lo tanto queda mucho de aquella Arianna Puello. Obviamente también mucha filosofía, mucha combatividad contra lo que hay que combatir de por vida: clasismo, racismo, fascismo. Siempre quedan esas ganas de eliminar todo lo que vaya en contra de mi raza, de mi sexo y de mi condición. Eso no se borra. Y, sobre todo, me queda mucho rap. El hip hop para mí ha sido la mejor cultura que ha podido existir en la faz de la tierra. Hoy por hoy seguimos aquí representándolo.
P. Para situar a los lectores: ¿cómo fueron en Girona aquellos meses previos al lanzamiento de aquel primer LP? ¿Cómo los viviste?
R. Bueno pues superemocionante. Me acuerdo que vino Frank T aquí al estudio, y vinieron los VKR. El estudio era de un ingeniero que no tenía ni puta idea de lo que era el rap, pero era el estudio más profesional que podíamos encontrar en Girona. Tuvimos que rescatar a Frank de Madrid para que viniera él a dirigir la orquesta.
P. En aquellos años, cuando empezaste a sonar en el programa El Rimadero, de Radio 3, cuando salió Mujer chunga, con El Meswy, era difícil asumir que una chica tuviera tanta visibilidad. ¿Sientes que el disco fue la culminación de la lucha de muchas otras?
R. Sí, obviamente sí. Yo no era la única que estaba haciendo rap. En los barrios se estaban cociendo muchas cosas. Yo me movía para todos los lados. Tuve la suerte de dar los pasos indicados. Me fui a Madrid al Festimad, conocí a El Meswy, me acerqué al stand donde tenían el merchandising, le compré un vinilo de Madrid Zona Bruta [El Club de los Poetas Violentos] y una camiseta de “Jesús era un B-Boy”. El tío estaba flipando, «eres dj», me dijo. Le dije que no era dj, que yo rapeaba. Me contó que estaba haciendo un disco y que estaba buscando mujeres que rapearan. Yo tenía una maqueta con tres temas. Se la escuchó y a la semana ya me estaba llamando para que fuera a grabar Mujer chunga.
P. Es un temazo todavía hoy. Lo he estado escuchando esta mañana y sigue plenamente vigente.
R. Yo no era consciente de lo que estábamos formando. Eso echó raíz, y hasta el día de hoy.
P. Si hablamos del rap en español, pocas raperas o raperos controlan tanto el panorama latinoamericano como tú. De todos los lugares que has recorrido, ¿dónde te ha sorprendido más el rap?
R. En Chile. El movimiento del rap en Chile me parece algo fuera de serie. La gente está superentregada.
P. ¿Te acuerdas de cuando salieron los Tiro de Gracia?
R. Sí, Tiro de Gracia, Ana Tijoux, allí se vive el hip hop puro, no andan viendo números.
P. ¿Han conseguido sacar adelante una industria o es más underground?
R. Es una industria underground pero se mantiene a flote. Internacionalmente no se catapultan mucho pero llegas al país y lo revientan todo, se queda muy territorial. Tienen que dar el siguiente paso, y lo van a hacer. Anita Tijoux ya lo ha hecho.
P. En España nos encaminamos a una época en la que va a ser muy importante la autogestión cultural, para no depender de instituciones ni de eventuales censuras. En Girona de autogestión sabíais un rato en los años noventa. Para el que no lo conozca, ¿qué era La Maret?
R. La Maret fue un lugar superimportante y superemblemático para el desarrollo de todo género musical. Ahí nos juntábamos punks, raperos, rockeros, cumbieros. Fue un sitio donde los marginados nos sentíamos como en casa. Era una fábrica okupada. Armaron un bar, un hostal, un teatro. Todo muy underground. Yo llegué a organizar un evento que dije el primero y el último. Todo el mundo pasaba por allí: las Black Panthers, Geronación, Discípulos del Micro. Y antes de La Maret nosotros teníamos un local también en Salt donde hacíamos unas jams que te cagas. Venía toda la peña a rapear, la hermandad latina.
P. Ahora que hablas de la hermandad latina, ¿con qué ritmos te has ido cruzando a lo largo de estas décadas que te han ido conduciendo a lo que eres ahora desde aquella crudeza del No puedo parar?
R. La salsa. Ya sabes tú que hay algunos temitas por ahí donde suelto el rollito más latino, me tira la sangre; el flamenco, y ahora mismo estoy con el reggae. Me encanta cómo queda la fusión reggae y rap. Movimiento Original, precisamente de Chile, fundaron más o menos este sonido. Recientemente me he hecho algunos temas de este estilo. Me siento muy cómoda.
P. Los últimos temas que has sacado siguen sonando frescos. Abundancia es el mejor ejemplo. ¿Qué rutina de trabajo relacionada con el hip hop llevas en México?
R. Lo que más me está costando ahora es escribir. Primero pienso que ya lo he dicho todo después de siete discos. Luego pienso que hay muchas cosas para hablar, pero no sé por dónde empezar. Llevo como dos años o tres escribiendo el disco, sin presionarme. Ahora mi estilo de vida ha cambiado mucho. Cuando llegué a México viví cinco años dentro del mundo de la espiritualidad. El disco saldrá cuando salga, no tengo compromiso con nadie. Cada tema que grabo me lo disfruto.
V.D.L.



