Las conmemoraciones del Primero de Mayo llegan, en este 2026, cubiertas del olor a pólvora que dejan las guerras, muy cerca de nosotros, de la desesperación de todas y todos los que sienten en sus carnes la crisis de la vivienda, y con el auge de las políticas intolerantes promovidas por la ultraderecha en España.
Los principales sindicatos del país han convocado a la población para, situando sobre la mesa lo local y lo global, manifestarse por los derechos colectivos, esos que parecían intocables pero por los que hay que seguir luchando.
Bajo el lema “Ni bombas ni miseria: apoyo mutuo y dignidad obrera”, los sindicatos CGT y CNT han realizado un llamamiento a la unidad de clase y al internacionalismo frente a las guerras, el encarecimiento de la vida y el fascismo.
En Valladolid, la movilización partirá a las 12:00 desde la plaza Libertad y recorrerá las principales calles de la ciudad como calle Angustias, calle San Quirce o paseo Isabel la Católica, finalizando en la plaza Solidaridad del barrio de La Victoria. Allí, ambos sindicatos leerán su manifiesto conjunto en el que denuncian “la situación insostenible que padece la clase trabajadora. Por un lado, nos empujan a defender sus intereses y morir en sus guerras y, por otro, nos arrojan a una vida de miseria”.
Además, también reivindican que los impuestos se destinen a educación, sanidad, pensiones o servicios sociales, en lugar de a armamento; que los salarios aumenten automáticamente con el coste de la vida y que la vivienda sea realmente un derecho y no un lujo.
Piden “una paz construida desde abajo, desde la justicia social, desde la igualdad real y el fin de toda dominación. Porque no puede haber paz mientras exista explotación, mientras la riqueza de unos dependa de la miseria de otros, mientras la vida esté subordinada al poder y al beneficio”.
Tras la lectura del manifiesto conjunto intervendrán representantes de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe), la Coordinadora Regional de Transporte Sanitario de CGT, que actualmente está en conflicto para reivindicar mejoras laborales y un servicio público, y la Plataforma Solidaria con Palestina de Valladolid.

Por su parte, el manifiesto conjunto de UGT y CCOO en Castilla y León indica que en este Primero de Mayo “están en juego no solo las condiciones de vida de la clase trabajadora, sino la propia calidad de nuestras democracias. Frente a quienes pretenden dividirnos, enfrentarnos y levantar trincheras, el movimiento sindical responde con más derechos, más cohesión social y más democracia”. Los regímenes autárquicos y plutocráticos, liderados por la administración Trump, añaden, “están erosionando el equilibrio del orden internacional” y haciendo que los valores democráticos se vean cada vez más debilitados y cuestionados.
Los dos sindicatos mayoritarios inciden en que “la proliferación de partidos de ultraderecha en nuestro país está generando un clima creciente de crispación y polarización política, marcado por el avance de posiciones reaccionarias que se alimentan del machismo, la LGTBIfobia, la aporofobia y el racismo, envueltas en un nacionalismo rancio y nostálgico de un pasado que algunos pretenden resucitar”. Recalcan que las organizaciones sindicales españolas valoran la puesta en marcha del proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes.
“Solo en Castilla y León hay cien convenios colectivos de sector por negociar que afectan a 190.000 personas trabajadoras”, señala el manifiesto conjunto de UGT y CCOO, ya sobre el tema laboral específicamente. En la región, “los salarios son un 10 % menos que a nivel estatal, trabajamos dos jornadas más anuales y nuestros salarios aumentan menos que en el resto del Estado. La mejora de la productividad y los grandes beneficios empresariales debe traducirse en mejores salarios, menos tiempo de trabajo y más derechos, no en mayor precariedad”.



