Más de medio centenar de organizaciones (entre ellas Bomberos Forestales Atifcyl, CGT, CNT, Greenpeace, Izquierda Unida, Podemos, Ecologistas en Acción y las federaciones de asociaciones vecinales) han levantado la voz en torno a la proclama “Nuestra tierra vuelve a arder” y han lanzado una convocatoria de movilización, una vez más, exigiendo responsabilidades políticas tras otro verano trágico (peor aún que el de 2025) en cuanto a incendios en Castilla y León.
Los actos tendrán lugar en varios rincones de la región este viernes 21 de agosto, todos a las 20:00 excepto en Zamora, que será a las 12:00. En León la manifestación se encaminará a la plaza San Marcelo desde Guzmán el Bueno. En Burgos, el recorrido será desde la plaza del Cid hasta la plaza de la Catedral. Los vallisoletanos caminarán desde Fuente Dorada hasta la plaza Mayor. En Salamanca la concentración es directamente en la plaza Mayor; en Segovia en la plaza del Azoguejo; en Zamora en la plaza de la Marina, y en Sotillo de la Adrada, en pleno valle del Tiétar, será en el edificio Parque Verde.
Un comunicado con angustia
Castilla y León lidera la peor tragedia medioambiental de España en este verano de 2026. Con más de 90.000 hectáreas quemadas en lo que va de año, la comunidad autónoma concentra casi la mitad de toda la superficie quemada a nivel nacional, advierte el comunicado que ha hecho público el colectivo de organizaciones convocantes. Se hace negocio de la catástrofe; se deja ante el incendio a equipos de extinción en condiciones de precariedad; se oberva con pasividad cómo son arrasados ecosistemas de enorme valor.
“La Junta de Castilla y León vuelve a demostrar su combinación perfecta de ineptitud y sumisión a empresas y sus beneficios económicos”, critican. “Mientras el territorio se enfrenta a incendios cada vez más difíciles de controlar, las políticas públicas siguen siendo insuficientes y cortoplacistas”. Para colmo, señalan, no se respeta la ley de Montes, “permitiendo la caza y el pastoreo en zonas quemadas el año pasado y fomentando la retirada de madera quemada de frondosas que ayuda a sostener el poco suelo que queda tras el desastre”.
En el texto del comunicado, los firmantes se niegan a aceptar que esta situación sea normal, del mismo modo que se niegan a aceptar el discurso oficial “que pretende convencernos de que los incendios son inextinguibles. Los incendios no son inextinguibles. Lo que ha sido sobrepasada es la capacidad de extinción porque durante años las administraciones han incumplido su obligación de dotar adecuadamente los servicios públicos”.
Los grandes incendios no son fruto de la mala suerte, añaden, “sino el resultado de décadas de políticas que han tratado el territorio y a sus habitantes como un recurso económico; de la negligencia y la falta de inversión del gobierno de Mañueco; de la falta de acción del gobierno de Sánchez, y del negacionismo interesado de la extrema derecha, que gestiona competencias de medio ambiente en Castilla y León”. Hay que asumir la emergencia climática, subrayan ante este negacionismo las organizaciones movilizadas: “Negar la evidencia es un acto criminal. Necesitamos políticas valientes que mitiguen el cambio climático y que adapten nuestros territorios a una nueva realidad de sequías y olas de calor”.
Los convocantes exigen, entre otros puntos, propuestas serias, acciones y dimisiones. y no excusas ni promesas. Piden, en primer lugar, ordenación, prevención y gestión del territorio donde sea necesario, al servicio de la mayoría social, basada en la evidencia científica y adaptada a cada ecosistema. Reclaman una planificación a largo plazo. También piden mayor vigilancia y detección temprana, con plantillas de extinción públicas, estables y profesionales.

