Vivir un poco al margen tiene sus cosas buenas… Siempre lo he asimilado a una suerte de vida paralela, en la que te sientes como si fueses a bordo de tu propia nube, observando una y 1000 veces la realidad que te rodea, a veces actuando y, otras, simplemente extrayendo de ésta lo que te parece más interesante, curioso, o incluso repugnante…
Soy muy de comer fuera de casa, claro que esto lo reservo a los fines de semana porque, el resto de la semana, el amor con que cocina mi madre no lo cambio por ninguna comida, por muy rica que ésta esté…
Pero no hace mucho, en una de estas salidas culinarias que me gustan tanto, observé (prestar atención, algo que tanto me gusta hacer) Yo estaba entretenida, comiendo con mi madre, disfrutando del sabor de unos ricos macarrones a la boloñesa… Curiosamente, cerca de nosotras, se encontraban dos chicos que, a decir verdad, por su forma de hablar españoles no eran seguro… Y vaya que no lo eran, su origen italiano y, además, de la ambivalente ciudad de Nápoles… Y lo más llamativo de todo esto, si bien aquí en León hay muchos Erasmus, fue el plato que ellos eligieron… Estaban comiendo paella, Tan valenciana, pero española al fin y al cabo… Nosotras pasta, ellos paella… Qué curioso, y a la vez que lógico.




