La presentación del libro Desde el jergón (Contra, 2026), de Josele Santiago, capitán de Los Enemigos, reunió a cerca de cien personas en Pintaderas el pasado jueves 19 de marzo, y se puede resumir perfectamente en una lista de cosas que le gustan a Josele (crear canciones; Ray Davies; Malasaña; The Stooges) y en otra lista de cosas que no le gustan a Josele (Fuerza Nueva; ordenadores y móviles; los números uno; tener que vender sus guitarras, entre otras).
La charla, sin embargo, comenzó por un concepto que en la obra (nada más y nada menos que las memorias del músico y también las de su banda de toda la vida) no queda claro si hay que colocarlo en la primera lista o en la segunda: el barrio donde se crio, la madrileña Puerta del Ángel. ¿Le gusta o no le gusta? “Me gustó”, fue la respuesta, aunque el barrio que linda con la Casa de Campo ya no es lo que era. Allí sigue viviendo su madre, a la cual visita cada dos meses (él lleva quince años residiendo en la región metropolitana de Barcelona).
En esa Puerta del Ángel es precisamente donde se sitúan algunas de las escenas más potentes del libro, como el asalto a mano armada a una farmacia (muy cine quinqui, muy Eloy de la Iglesia), y lo que sucedió años después con los compañeros de aventura de Josele Santiago. “Ha prescrito, por eso lo cuento, y además no digo qué farmacia es”. Ese fragmento conforma, según el autor, un cuento o relato breve dentro de la sucesión de anécdotas y curiosidades del libro. Los amigos que aparecen son, en realidad, una mezcla que dos o tres personas diferentes que a lo largo de su infancia y de su juventud marcaron al cantante y guitarrista.
Una de las cosas que no le gusta a Josele, por ejemplo, es la Movida Madrileña. Sobre todo no soporta “que pinten el Madrid anterior como una ciudad gris, porque no era así”. Él pertenece, tal y como resalta en el libro, al Madrid de Leño, pero antes de los colores modernistas de la transición también estaban Topo, Asfalto y los primeros Burning.
En la otra lista, en la de cosas que le gustan, se le iluminan siempre los ojos cuando se menciona a Lalo Cortés, su primer representante, creador de Attraction Management. Los tres enemigos que formaban la banda a finales de los ochenta (Josele Santiago, Fino Oyonarte y Chema “Animal” Pérez) compartían con Lalo el mismo sueño, contó Josele: “Vivir de la música”. Justo cuando lo estaban comenzando a lograr, el manager falleció en accidente de circulación, suceso que dejó al grupo en estado de shock.
Hoy Josele está seguro de que si la banda sigue adelante es gracias a la figura de Lalo y a lo que le deben. Entrar en ese mundillo de la industria musical era tremendamente difícil. Lalo Cortés, que también gestionaba las carreras de Los Ronaldos y The Refrescos, consiguió codearse con los grandes y aupar a sus bandas al podio que merecían.
En el animado turno de preguntas el público pucelano no perdió la oportunidad de intercambiar opiniones con Josele Santiago. En esta parte fue cuando el cantante dio detalles sobre su método de escritura de canciones o sobre sus conciertos favoritos (también rememoró alguno desastroso, como uno en Barcelona que está inmortalizado en el libro).
Mencionó, tendiéndole la mano al futuro, bandas jóvenes y actuales que atesoran un poco de la esencia enemiga, como Camellos o Carolina Durante. Los chicos de Camellos le liaron para grabar Cambios de humor hace cinco años, y hace unas semanas le invitaron a subirse con ellos al escenario en un concierto en La Riviera: “No pude decir que no, estaba donde mi madre, solo tenía que cruzar el puente sobre el Manzanares e ir caminando hasta la sala”. Para Josele fue toda una prueba de fuego: hace un año y medio, la última gira de Los Enemigos acabó con un episodio de pánico escénico.

El último comentario que partió de los asistentes fue de otro músico, Quico Arribas (Hula Baby), sentado en primera fila, que sacó a la palestra el clásico Septiembre. El líder de Los Enemigos revisitó, visiblemente emocionado, el momento en el que escribió, basándose en la carta de suicidio de un chaval publicada en prensa, un tema enérgico que nunca falta en el repertorio en vivo de la banda, y que es santo y seña del rock patrio. Un auténtico hit, de esos que Josele dice que Los Enemigos no tienen.
Cuatro décadas de rock es lo que se resumió el día 19 en Pintaderas. Una carrera construida a base de tenacidad, de aguante, de ensayos, de calidad, y también a base de hostias. Hostias de todo tipo. Allí estaba Josele Santiago para contarlo, y también para recibir el calor de una ciudad que le respeta, que le admira y que espera con ansia el próximo disco (Canciones chulas) que la banda publicará este mismo año y cuyas canciones ya se adelantan en estas memorias.
De la última vez que había pisado Valladolid (con Los Enemigos, en abril de 2013, para un concierto en el Lava), no guardaba recuerdos nada nítidos. Seguro que esta presentación de Desde el jergón sí que consigue conservarla en la retina.
Víctor David López




