Cerca de dos mil personas inmigrantes han sido atendidas por Accem en Valladolid en lo que va de 2025. Es una tarea silenciosa, alejada de polémicas artificiales. Una labor delicada, humana, desarrollada en base a unos férreos protocolos que se mantienen firmes por muy severa que sea la tempestad mediática o política, la mayoría de veces ficticia y malintencionada. Todo es mucho más normal de lo que al ciudadano de a pie le quieren hacer pensar las fuentes no fiables.
Accem finaliza el curso 2024/25 con la misión cumplida y sensaciones positivas. Con mucho trabajo y mucho esfuerzo, eso sí. “La integración de extranjeros en Valladolid sigue siendo accesible y fácil”, explica Diego Cebas, coordinador provincial de la institución en Valladolid, a Social24Horas. “La sociedad vallisoletana es acogedora, entiende que hay que acoger a los que vienen a pasar su vida con nosotros”.
Algunas de las mencionadas polémicas artificiales hicieron, por ejemplo, que el Ayuntamiento de Valladolid no siguiera adelante con el proceso de cesión al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de un terreno de una hectárea frente al Hospital Río Hortega para la instalación de un centro de acogida de refugiados (CAR). Es el gran borrón de los últimos años en la ciudad en cuestiones de migración.
El principal objetivo de Accem, que gestiona su propio centro de acogida, es que estos inmigrantes “alcancen en el menor tiempo posible el nivel de autonomía adecuado” para la convivencia, explica el coordinador. En ese camino hasta alcanzar la meta de la integración las principales dificultades a las que se enfrentan los inmigrantes acogidos por Accem son de la misma índole que las que encara el resto de la población, solo que agravadas por encontrarse estas personas en situación más vulnerable: sufren sobre todo por el acceso a la vivienda y por la falta de oportunidades en trabajos con condiciones dignas.
Hace un par de años tuvo lugar otra controversia vecinal, nuevamente nacida de la desinformación: el caso de Medina del Campo y su antiguo balneario, que se convirtió con urgencia en espacio de acogida y atención de inmigrantes tras la declaración de emergencia originada en las Islas Canarias. Fue el ejemplo más claro de la normalidad con la que se deberían sobrellevar estas situaciones. “El primer impacto fue complicado”, reconoce Cebas, “pero desde el principio el titular, que era el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, dejó claro que era muy muy temporal. No llegó a dos meses. Con el paso de las semanas, la propia población de Medina del Campo vio que allí no sucedía nada”.
El curso 2024/25 ha llegado a su fin pero para Accem no hay mucha diferencia entre el verano y el invierno. Son 365 días al año desarrollando sus estrategias de acogida y de sensibilización. Ayudando, con su granito de arena, a que Valladolid sea culturalmente más rica y socialmente más justa.



