Amenazan con ir directos a la yugular, sin medias tintas. Y el que avisa no es traidor. José Alberto Solís, Andrés Duende, Jesús Trujillo y Ramiro Uncenta son King Sapo. Su tercer disco, El Dios de América, pesa una tonelada: lo normal teniendo en cuenta la cantidad de carretera y tablas que acumula la banda.
El público vallisoletano tiene una gran oportunidad para verlos de cerca este viernes 20 en El Desierto Rojo (apertura de puertas a las 20:00). King Sapo ha conseguido, de paso, que Imperativo Legal salga un rato de su madriguera para actuar en directo, en una de las pocas actuaciones que programarán para este año. Los pucelanos mostrarán su etiqueta de banda de culto a las 20:30, puntuales, para ir calentando la noche.
Hay mensaje a la ciudadanía por parte de King Sapo: “Vamos a intentar volarles un poquito la cabeza, en todos los sentidos, no solo con propaganda política sino musicalmente, un poco años noventa y directos, de esa onda”. Palabra de José Alberto Solís, bajista del grupo.
El año pasado, la canción que da título al LP estuvo nominada en los premios de la Academia de la Música de España en la categoría de “Mejor canción rock 2025. “El Dios de América no solo se refiere a América y a Trump”, explica el bajista: “Se podía haber llamado Putin o Netanyahu. Se refiere al poder en general, a cómo se maneja el mundo con las invasiones. Es un poco el grito de la sociedad actual”.

Algo que ronda siempre por su cabeza, y que funciona como motor de alguna de sus creaciones, es la alienación de la población. “Cada vez somos menos humanos”, se lamenta Solís. “Es todo un poquito más gris y más lineal”. Por supuesto, también hay amor y desamor en sus composiciones. Sobre todo desamor (“de ahí siempre salen muchas canciones”).
El boca a boca ha hecho que sus conciertos sean cada vez más multitudinarios. “El sapo es adictivo, cuidado”, advierte el bajista. “Lo chupas y luego ya…”. La experiencia de todas las otras bandas por las que han pasado y todas las giras que han culminado les da seguridad a la hora de hacer lo que les gusta: la “garantía de saber que estamos haciendo lo que de verdad queremos hacer”. Han llegado a un punto en que se sienten como pez en el agua sobre el escenario, transmitiendo “algo brutal” con la música.
Lo que va a presenciar el público lo resume Solís de manera clara: “Rock con mayúsculas, muy visceral. Un show muy potente, pero también con ternura, con unas canciones que no se las van a esperar”.
V.D.L.




