Me encanta jugar. No solamente por mi carácter dicharachero y bastante ingenuo, sino también por mi adorada nostalgia de la infancia, esa a la que denomino el paraíso que perdí en el tiempo, pero jamás en el espíritu. No obstante, considero que la palabra juego, ya me conocéis con el tema de las palabras, a veces no se usa del modo adecuado.
Hablar del sexo como un juego me parece algo bastante impropio o incompleto, y una cierta inmadurez léxica o semántica está presente cuando esto se dice. Porque es cierto que cada uno concibe las cosas a su manera, y las palabras son otra arbitrariedad inventada por los humanos como la unidad de medida del tiempo.
Esto se debería de pensar mejor. El sexo es, en mi opinión, ante todo una necesidad fisiológica, como el comer o beber, y un medio obviamente para reproducirse. Una manifestación suprema del amor; o una manifestación meramente de placer. Caricias, arrumacos, diferentes modos de practicarlo…, no creo que sea un juego. Es algo o bien meramente biológico, o una manifestación de placer, por ti mismo, y una manifestación de amor por los demás.





De acuerdo, estaría bien que quien lo usa como desahogo biológico ,no pretendiera luego ROMANTIZARLO con verborreas y narrativas fuera del contexto en que correrse es el único objetivo….aunque a veces y por etapas sea válido, no tiene nada que ver con el Diálogo, la Intimidad, el Compartirse, el Silencio de Sentirse desde Otro, que solo puede lograrse, entregándose al momento, ser placer compartido y fuerza vital sanadora. Sin el desagradable discurso cosificado y de valuador del folleteo ruidoso y empoderador…no debiera haber nunca pasivos o activos, es lo que es cuando es de verdad, y se disfruta en igualdad y respeto.