Todos tenemos cosas que no nos gustan, bien sea de nosotros mismos, las cuales yo prefiero mejorar antes que odiar, y también de los demás, pero estas ya se escapan a nuestro control…
Yo soy una persona tan natural que, a menudo, me dicen que se me lee como si fuera un libro abierto… Y es que me encantaría a veces, por un instante, poder observar la cara que se me queda cuando me hacen ciertas afirmaciones o preguntas que a mi juicio son incómodas o incluso anodinas…
Para conocer a una persona, yo creo que es bueno preguntar, porque, dicho sea de paso, hay gente con la que llevas hablando casi un lustro y no te cuenta nada de su vida, casi ni con tortura… Por eso yo pregunto mucho. Pero lo que no entiendo es que haya personas que cuando van a conocerme a mí, o quieren conocerme a mí, solamente tengan tres preguntas, las cuales yo denomino el manual de malas prácticas para relacionarse conmigo… La edad, mi estado civil, y mi situación laboral…
Por supuesto, mi reacción siempre es negativa, porque en primer lugar no creo que eso a lo que se llama edad, dignifique, más o menos a una persona, la haga más interesante, menos, etc., el estado civil, con é sucede algo parecido a lo anterior. Y lo que ya me hace reír del todo es la situación laboral… ¿Acaso es más digno ser frutera, barrendera, que al albañil? O quizás ¿Es mejor ejercer la medicina, la docencia que dedicarte a limpiar el colegio o el hospital? Ahí lo dejo




