La negociación del Convenio Provincial del Metal de Valladolid vuelve a evidenciar un problema que, lamentablemente, se repite negociación tras negociación. Uno de los sectores industriales más importantes de la provincia permanece bloqueado por la falta de voluntad negociadora de la patronal, que pretende aprovechar esta negociación para volver a recortar derechos conquistados durante décadas de lucha sindical.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) denunciamos, además, el oscurantismo con el que se está desarrollando este proceso negociador. A pesar de contar con una importante representación en las principales empresas del sector, seguimos siendo excluidos de la mesa de negociación, privando a miles de trabajadores y trabajadoras de una voz sindical que defiende sin concesiones sus intereses.
La información llega con cuentagotas. Tras varias reuniones, la plantilla únicamente conoce que la negociación continúa bloqueada y que los sindicatos presentes en la mesa anuncian posibles movilizaciones. Sin embargo, la experiencia de las últimas negociaciones invita a la preocupación. Demasiadas veces esas movilizaciones han terminado siendo un instrumento para avalar acuerdos insuficientes, en lugar de servir para obligar a la patronal a retirar sus pretensiones.
Resulta especialmente llamativo que, cuando CGT ha solicitado participar en diferentes mesas de negociación del sector, las mayores reticencias no hayan procedido únicamente de la patronal, sino también de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. Una actitud difícil de entender cuando se afirma defender la pluralidad sindical y la máxima representación posible de la clase trabajadora.
La posición empresarial vuelve a ser la misma de siempre: reducir o eliminar derechos sociales; limitar la protección económica durante las situaciones de incapacidad temporal; mantener jornadas excesivas, y contener los salarios mientras los beneficios empresariales continúan creciendo. Pretensiones que suponen un auténtico retroceso social impropio de un convenio colectivo del siglo XXI.
Pero tan preocupante como las exigencias de la patronal es comprobar cómo, negociación tras negociación, quienes tienen la mayoría en la mesa terminan aceptando acuerdos que consolidan pérdidas para la clase trabajadora. La realidad demuestra que, durante los últimos años, numerosos convenios firmados por CCOO y UGT han incorporado incrementos salariales que no han compensado el aumento del coste de la vida, provocando una pérdida real de poder adquisitivo para miles de trabajadores y trabajadoras. Del mismo modo, en distintos procesos negociadores se han aceptado medidas de flexibilidad empresarial y modificaciones de condiciones laborales que difícilmente pueden calificarse como avances sociales.
Mientras las empresas anuncian beneficios millonarios y reparten dividendos, los trabajadores siguen viendo cómo cada negociación sirve para conservar, con suerte, parte de lo que ya tenían, en lugar de conquistar nuevos derechos. Esa no puede ser la función de un convenio colectivo.
Desde CGT defendemos una negociación completamente diferente. Apostamos por blindar todos los derechos sociales existentes, impedir cualquier retroceso en materia de incapacidad temporal, reducir la jornada anual para favorecer una verdadera conciliación de la vida laboral y familiar y garantizar incrementos salariales que, como mínimo, preserven el poder adquisitivo de las plantillas.
Las bajas médicas no son un privilegio ni una elección personal: son una medida sanitaria prescrita por profesionales cuando una persona no está en condiciones de trabajar. Castigar económicamente a quien enferma supone añadir un problema económico a un problema de salud y constituye un ataque directo a quienes sostienen diariamente la actividad de las empresas.
La clase trabajadora del metal de Valladolid necesita organizaciones sindicales que negocien desde la firmeza y no desde la resignación. Cada derecho laboral existente hoy fue conquistado mediante la movilización y el conflicto, nunca por la buena voluntad de la patronal. Renunciar a defender esos derechos supone abandonar a quienes depositan su confianza en sus representantes.
CGT seguirá defendiendo un convenio digno, sin recortes, con salarios justos, una reducción efectiva de la jornada y la protección íntegra de todos los derechos sociales. Porque los trabajadores y trabajadoras del metal de Valladolid merecen avanzar, no resignarse a perder derechos en cada negociación.
Nacho Abril. Secretario General del sindicato CGT Metal Valladolid.

