Alberto Velasco necesitaba sacar de sus adentros un grito en forma de pieza escénica surgido de dos experiencias que le perseguían desde hacía tiempo: una para bien y una para mal. La primera viene de la escucha de La consagración de la primavera, de Ígor Stravinski. La mala es la gordofobia de un mundo superficial y violento. Sacresize, montaje de danza contemporánea recientemente estrenado en la sala Negra de los Teatros del Canal, es el resultado de un proceso de creación concienzudo.
Lo primero que el público siente en Sacresize, mucho antes de la música electrónica (que, aunque esto vaya de Stravinski, la hay) es el silencio y la soledad. La misma soledad que habitaba el Salón de los Espejos del teatro Calderón mientras realizaba la investigación para este espectáculo, fruto de una residencia artística convocada por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid.
Los asistentes son, a continuación, interpelados (¿atacados?) por un impactante collage audiovisual (obra de Afioco Gnecco) que no necesita la intervención de las palabras. En las imágenes se muestra el mundo tal cual es: implacable para las personas que no cuentan con un cuerpo normativo, un cuerpo delgado como Dios manda.
En el escenario, junto a Velasco, se deslizan, se arrastran y a veces sufren espasmos Esperanza Guardado, Juanki Fernández, Carlota Ferrer, Jack Gómez, Fiona Orioli, Lucia Palacios y Vicki Schmidt. Sacresize significa una enorme llamada de atención, una bofetada en toda regla. Más aún cuando en determinado momento en esos cuerpos no normativos la ropa comienza a brillar por su ausencia. Todos los cuerpos tienen derecho a lucir así, y así de cómodos se fueron sintiendo en los ensayos, por eso lo ponen en práctica en escena.

En el ambiente hay sudor, deseo, obsesiones y miedos. Por todo ello pasan todos juntos, sin excepción. El público presencia la propuesta clavado en su butaca, pues se acumulan los sobresaltos a lo largo de los sesenta minutos de espectáculo. Todos los movimientos que están viendo son invención pura de Velasco, que ha ido creciendo además en colaboración con las y los intérpretes.
Sacresize está en cartel hasta el 7 de junio, y es imprescindible porque acompaña a unos (los cuerpos que antes nunca bailaban) y fuerza a repensarse a otros (los que solo conciben la vida y la danza desde la exclusión).
Víctor David López



