Imaginen una vuelta folclórica a España, con múltiples etapas, con subidas y bajadas, con vértigo y emociones, y con mucho aprendizaje: eso es lo que la compañía Arvine Danza propone en Arraigo, un montaje imprescindible de danza española que explica casi todo lo que somos. El público vallisoletano tendrá una nueva oportunidad de presenciar este espectáculo este viernes 17 de abril en la Casa de las Artes de Laguna de Duero, desde las 20:30.
“Es la primera idea que tuvimos como compañía, hace diez años, pero por el camino se fueron cruzando otras cosas” explica Elysa López, directora, coreógrafa y bailarina de Arvine Danza, en conversación con Social24Horas. Quieren “mostrar en escena toda la riqueza folclórica de danza tradicional que hay en España, que es mucha y muy diferente”. Y cuando se analiza una cuestión así, hay algo que siempre llama la atención a primera vista: “La diversidad cultural que existe en un territorio tan pequeño”.
El desafío era mayúsculo, por supuesto, porque es factible recorrer el país de punta a punta por carretera en trece o catorce horas, pero las manifestaciones culturales tradicionales son muy variopintas. Las danzas populares, además, fueron creadas para ser bailadas en la calle, por ello hubo de hacer una esforzada labor de adaptación. “Tuvimos que hacer una selección, porque no todas dan el mismo juego en escena”, reconoce Elysa López, “aun así, hay un mapa bastante completo”.
Detrás de este viaje cultural sobresale un enorme trabajo en equipo. Las directoras y coreógrafas son la propia Elysa López, Nereida Garrote y Lara Simón. Bailan, además de ellas tres, los bailarines Daniel Escolar, Alejandro Mármol y Jorge Morera. Son seis en escena, pero la sensación es de muchos más. Miguel Salinero está en la dirección técnica y Carlos Sañudo en la asesoría técnica y dramatúrgica. La sastrería corre a cargo de Luisa Murillo y Marta Pelos Costura Teatral. El diseño gráfico en tela es de Carmen Orta.
Elysa, Nereida y Lara ya dominaban una buena parte de las danzas populares españolas, desde los estudios y desde la práctica, pero nunca es tarde para los nuevos conocimientos. “Hemos aprendido el tema del paloteo, que no lo conocíamos”, señalan.
Habitualmente hay una preocupación por el enquistamiento de estas tradiciones y por el relevo generacional. “Desde Castilla y León”, comenta Elysa López, “teníamos una concepción de que las danzas populares no llegaban a la gente joven, y la verdad es que eso está cambiando mucho”. Lo que han intentado desde Arvine Danza ha sido, “sin perder la raíz ni el espíritu”, presentar sobre las tablas un producto escénico “algo más renovado”.
Todo este minucioso y programado trabajo en equipo hará que el espectador se quede pegado a la butaca durante un buen rato, sin embargo, uno de los momentos más delicados y más a flor de piel de Arraigo surgió, se podría decir, casi de casualidad. O tal vez estaba escrito que así fuera. Todo comenzó cuando una plataforma de streaming de música colocó en el camino la canción Fangos, de Karmento. Para la troupe de Arvine Danza este tema fue todo un descubrimiento. “Entramos un poco en bucle con ella, nos embaucó su ritmo y la atmósfera que crea”, cuentan. No dudaron en otorgar un lugar destacado a esta composición de la artista manchega: “Ahora mismo en una de nuestras escenas favoritas”.
V.D.L.




