El pasado 11 de septiembre todo el país estaba pendiente del paso de la Vuelta Ciclista a España por la ciudad de Valladolid. Era una de las etapas más esperadas: la contrarreloj individual. Esperada desde lo deportivo y también desde el ámbito social, por la organización de actos de protesta en solidaridad con el pueblo palestino. La participación del equipo Israel-Premier Tech tenía soliviantada a buena parte de la sociedad.
Tres meses después, los movimientos sociales vallisoletanos están pendientes de cuatro activistas que están siendo procesados por su implicación en unos actos de repercusión continental que hicieron recortar a la mitad la competición y que sumaron su granito de arena en la denuncia del genocidio del gobierno israelí contra la población palestina.
Este jueves 11 de diciembre están citados a declarar ante el Juzgado de Instrucción n.º 3 por una denuncia de la Subdelegación del Gobierno y el Ministerio Fiscal. Se los intenta llevar por la vía penal, y no por la pura sanción administrativa. Los procesados tienen la seguridad total de que les van a llevar a juicio.
En las reuniones de preparación de esta acción de denuncia del genocidio, tal y como cuentan los protagonistas a Social24Horas, “varios grupos se organizaron y plantearon de una manera cabal interrumpir el paso de los corredores, intentando que no estuviera en peligro su integridad física, principalmente para no dar pie a la conveniente criminalización que ya se venía dando en Valladolid los días previos”.
La escena que nos lleva hasta aquí tuvo lugar en la plaza de la Universidad, donde se afianzó un núcleo de protesta muy numeroso y bastante combativo. Un poco alejado de ese grupo (para mayor visibilidad de motos y ciclistas), saltaron al recorrido de la contrarreloj los cuatro activistas, justo en el momento en el que uno de los últimos corredores del equipo israelí iba a hacer aparición. Lo hicieron de manera simbólica, para servir de altavoz a la causa antibélica. Dos de ellos fueron detenidos.
Los activistas consideran que “se desarrolla la misma lógica desarrollada a finales del franquismo: relacionar siempre el activismo social y el compromiso social y político con la delincuencia”. Aseguran que van a ir a la vista y al juicio con la entereza de saber que tienen la razón de su parte. A las once de la mañana de este jueves hay convocada una concentración de apoyo en los juzgados de la calle Angustias.
Cuatro historias de lucha social
Los cuatro activistas procesados son Juan Carlos Gómez, Eva Valentín Minayo, Jorge Lebrero y Javier Lázaro. Juntos reúnen cuatro historias de vida que recorren algunas de las principales movilizaciones sociales que ha habido en la ciudad en las últimas décadas.
Juan Carlos Gómez, miembro de una familia que fue represaliada por el franquismo, tiene un recorrido militante de décadas a sus espaldas. Tuvo una participación muy activa en la campaña contra la presencia de nomenclatura y simbología franquista en las calles de los pueblos y ciudades castellanos desarrollada a finales de los años 90 y principios de los 2000. Por ese motivo fue juzgado en la Audiencia Provincial de Palencia en noviembre de 1999, siendo finalmente absuelto.
En 1984, fue el portavoz de la asamblea que organizó todas las actividades de denuncia de la celebración en Valladolid del Día de las Fuerzas Armadas, que supuso destrozar elementos del paseo de Zorrilla para que pudieran pasar por allí los tanques. Fue militante del Movimiento de Objeción de Conciencia, que finalmente consiguió que se derogase la mili obligatoria en el Estado español.
Eva Valentín Minayo también tiene un largo recorrido militante, y por tal cuestión ha sufrido represalias: en el año 1999 fue víctima de una brutal agresión junto a la sede del PP mientras colocaba carteles contra los bombardeos de la OTAN sobre la población civil de Belgrado; el agresor fue un policía. Como consecuencia de esta paliza, Eva sufrió lesiones oculares graves. El policía fue condenado en primera estancia en Valladolid, aunque luego fue absuelto en la Audiencia Provincial.
Concepción Minayo, la madre de Eva, fue la primera mujer que hizo una denuncia judicial y pública en esta ciudad por malos tratos, cuando esto era algo absolutamente infrecuente. Ambas han estado vinculadas a la lucha por los derechos de las mujeres desde hace largo tiempo.
Jorge Lebrero es doctor en Historia por la Universidad de Valladolid. Se trata de una persona que también tiene una amplia trayectoria militante, vinculada al movimiento estudiantil así como al movimiento contra la guerra. Participó de forma significada en el Centro Social La Molinera.
Javier Lázaro, el más joven de los cuatro, es agricultor de profesión y ha formado parte de las luchas contra la instalación de macroproyectos energéticos en el medio rural castellano. Es un activista especialmente conocido en la ciudad por su participación y defensa del proyecto del Centro Social La Molinera. Junto con Lebrero, fue uno de los dos detenidos en la contrarreloj.



