Quien más, quien menos, después de la charla de Marta Álvarez en La Perecquiana, se puso a volcar ideas en un papel al llegar a casa con la firme intención de publicar un libro. Es lo que tienen los encuentros del ciclo La Magistral, organizados por el Colectivo Fuera de Lugar: son inspiradores.
La conferencia de ayer, titulada “Publicar de otra manera: libros de artista, fotolibros y fanzines”, fue, además de un detallado tutorial de cómo afrontar una publicación y un análisis del mundo editorial y también de la autoedición, toda una oda al libro como objeto, como forma de comunicarse y de existir. Álvarez, mediadora cultural y profesora de filosofía, entre otras muchas cosas, explicó varias formas de resistir editorialmente hablando.
Es importante publicar contenidos vivos, sensibles, notorios, de interés general, personales, sociales, artísticos, sea cual sea el formato: libros, folletos, panfletos, revistas, fanzines. Vivimos en una época de crisis en este aspecto, dijo la protagonista: “Se escribe mucha mierda y se publica mucha mierda. Tenemos el cerebro frito”.
Además, explicó la ponente (una de las mentes pensantes del fanzine Acervo), “el sistema editorial en nuestro país es muy invisible, y es muy perverso que así lo sea”. Dominan el mercado y los canales de distribución los grandes grupos editoriales, por eso hay que poner siempre en valor la labor de las pequeñas editoriales y de las microeditoriales. La alternativa de la autoedición, en su opinión, es un reducto. Todos estos proyectos vale mucho la pena que existan para funcionar como contrapeso a lo que dictan los poderosos.
Hablando de imprentas y de las maneras de producir libros, fue romántico el momento en el que se recordó la existencia, precediendo a la fotocopiadora, del mimeógrafo (al parecer, la máquina favorita de Marta Álvarez). En el boom del fanzine en los años ochenta, ya estaba muy generalizado el uso de la fotocopiadora, pero, “¿antes de la fotocopiadora qué pasaba?; pues el mimeógrafo pasaba”. El equipo portátil que facilitaba, aunque de manera un poco correosa, las copias de información escrita usando tinta, papel y una plantilla, era ideal para la clandestinidad.

De manera especial, y como personificación de la subversión (“si no lo conocéis, tenéis que conocerlo”), Marta Álvarez ensalzó la vida y obra del mexicano Ulises Carrión, uno de los pioneros en reclamar que los libros deberían ser otra cosa, leerse de otra manera, o no leerse. “Como cualquier otro organismo vivo”, pensaba Carrión, “los libros crecerán, se multiplicarán, cambiarán de color y, finalmente, morirán”. Él abrió los ojos a mucha gente, igual que Marta Álvarez lo hizo en su honor en este encuentro.
De modo que la conclusión es sí, es posible publicar de otra manera, saltarse las reglas, no pedir permiso. Todo eso se llevan los asistentes (La Perecquiana estaba llena) este viernes a una nueva sesión de La Magistral. Hay que seguir creando y resistiendo.
Víctor David López




