ECOLOGISTAS EN ACCIÓN.- La contaminación atmosférica es algo a lo que las autoridades prestan poca atención y sobre lo que la ciudadanía, por consiguiente, está mal informada. El informe «La contaminación por ozono en el Estado español en 2026», presentado esta mañana por Ecologistas en Acción en Valladolid, confirma los datos nada halagüeños que la organización ha venido avisando en diferentes fases de los últimos veranos: los niveles de ozono contabilizados en las seis estaciones de medición han sido en la capital pucelana los más altos al menos desde la entrada en vigor de los actuales límites legales, en 2010, con un aumento del 164 % en relación al promedio de las superaciones del objetivo legal para la protección de la salud registradas en el periodo 2012-2019.
El ozono, recuerda Ecologistas en Acción, es un contaminante que se forma en la superficie terrestre en presencia de radiación solar por la combinación de otros contaminantes denominados precursores, emitidos por el transporte (en especial los vehículos diésel), las centrales termoeléctricas, ciertas actividades industriales o la ganadería intensiva. Se trata por tanto de un contaminante típico de primavera y verano, situación que se agrava en en el actual escenario de crisis climática.
Durante este verano se han producido numerosas superaciones de los umbrales que obligan a la activación del Plan de Alerta Municipal de Valladolid, destacando la primera superación desde 2005 del umbral de información a la población, registrada en la estación del Paseo del Cauce el 14 de agosto, sin que el Ayuntamiento de Valladolid activara las medidas de restricción del tráfico en el centro urbano previstas en su propio plan de alerta.
Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono son, según Ecologistas en Acción, disminuir el tráfico motorizado, sustituir los disolventes orgánicos por agua, el ahorro energético, ordenar el actual despliegue de las energías renovables, penalizar fiscalmente los vehículos diésel y una moratoria para las nuevas macrogranjas. En el caso concreto de la ciudad de Valladolid, sería necesaria la extensión del ámbito de la Zona de Bajas Emisiones hasta la ronda interior de Valladolid, para filtrar todo el tráfico metropolitano de entrada a la ciudad y extender sus beneficios ambientales y sanitarios a los barrios. Esta medida debería acompañarse del refuerzo del transporte público eléctrico.
Por eso la organización medioambiental pide a la Junta de Castilla y León «la urgente elaboración y aprobación del preceptivo plan autonómico de mejora de la calidad del aire para la aglomeración de Valladolid, en ejecución de las cuatro sentencias judiciales del Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Supremo dictadas desde 2018». Ya hay una reunión solicitada con el Consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, de igual modo que solicitaron en julio una reunión al Alcalde de Valladolid para proponer la revisión del Plan de Alerta Municipal, ampliando las restricciones del mismo durante los episodios de contaminación por ozono. Consideran que «la modificación en curso del Plan de Mejora de la Calidad del Aire de Valladolid para adaptarlo a la Ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones es un fraude de ley que invierte la jerarquía normativa».



