Han pasado más de cuarenta años desde que en España se aprobara la primera ley que despenalizaba el aborto. Lo hacía para tres casos específicos: violación, malformación del feto o riesgo para la salud de la mujer. Era la denominada Ley de Supuestos. En 2010 llegaría la Ley de Plazos. Antes de todo este empuje del movimiento feminista, en España lo que tocaba era viajes al extranjero, marginalidad y clandestinidad, con el peligro que eso conllevaba.
Aunque hoy el derecho exista, sin embargo, las que luchaban entonces lo siguen haciendo ahora, apoyadas por las más jóvenes. La mañana de este sábado 7 de marzo, a las 12:00, en las vísperas del Día Internacional de la Mujer, la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) convocó una concentración frente al local “Mujer y Vida”, en la calle San José de Valladolid, nacido con la única misión de presionar y amedrentar a las mujeres que se dirigen a la clínica situada justo enfrente para ejercer libremente el derecho a la intervención voluntaria del embarazo.
“La historia nos enseña”, señaló la organización en el manifiesto leído ante medio centenar de asistentes, “que ninguna conquista bajo este sistema es permanente ni estable”. Lo que hoy asumimos como legítimo y consideramos victorias sociales “puede ser arrasado mañana si no hay una fuerza organizada que lo defienda”.
Porque, a la hora de la verdad, los tres poderes han permitido minimizar este derecho a través de objeciones de conciencia en los equipos médicos y privatización de los servicios. Durante el acto, a este respecto, la CJS recordó que el 84 % de los abortos en 2024 se realizaron en clínicas privadas, convirtiendo una vez más los cuerpos de las mujeres en mercancías, en fuentes de beneficio. “En toda Castilla y León, la inmensa mayoría de los abortos se concentran en una clínica de Valladolid”, indicaron. “Nadie aceptaría conducir dos horas para operarse de una apendicitis, y sin embargo se ha normalizado para el aborto, y no por accidente: esta es una decisión política”.
“No son provida: son procontrol, propatriarcado”, se escuchó en la concentración, en referencia a los que interceptan a las mujeres en las puertas de las clínicas. También el eslogan “aborto legal, seguro y gratuito”. Se animó a las manifestantes a hacer frente a los ataques a este derecho articulándose en los barrios, en las facultades y en los centros de trabajo.
Todo con el runrún de fondo de un ramillete de personas arrodilladas, en una imagen salida de otra época, rezando el rosario frente a la pancarta de la concentración, junto al local ultracatólico.




