Diecisiete años han pasado ya desde que publiqué mi primera columna periodística . El 14 de octubre de 2009, estando viviendo en la ciudad de Zamora, salió una de las primeras columnas titulada “Cierre de edición”.
¿COMENZAMOS?
A lo largo de todos estos años, he seguido publicando columnas de opinión, e incluso un buen amigo mío me editó un libro con la recopilación de todas ellas. Siempre ha sido todo un Caballero. Pero no ha sido hasta ahora, en el que el director de este importante medio digital y, tras dos largos años de auto-convencimiento y necesidad conjugada como un todo uno, que no he dado mi brazo a torcer.
La elección del título se las trae… Aquellos que seáis ávidos lectores, o simplemente curiosos de la historia del siglo XX, sabréis que una de las personas que utilizó estas dos palabras, formadas curiosamente por siete letras muy meditadas, fue un verdadero canalla. Posiblemente sea catalogado así porque perdió la guerra, su segunda Gran Guerra. Hay que tener en cuenta que uno de los grandes vencedores fue tan canalla o peor que él, pero con una clara diferencia; ¡VENCIÓ!.
En la España que actualmente conocemos sucedió algo muy similar. Por eso estamos como estamos, y somos lo que somos.
Esta columna de hoy no representará un alegato conductual que dé indicios de mi deidad política, y menos en los tiempos que vivimos, en los que unos y otros muestran sus dientes hambrientos, cual perros sarnosos, pero con distinto collar. NO, no son todos iguales, pero SÍ, sí muchos la han terminado liando. Así que, si uno hace una introspección meditada de a quién debe votar, en las próximas multi- elecciones del año 2027, no les extrañe que yo vote tanto a unos como a otros en función de cómo me levante esos días… Si ellos NO tienen corazón. ¿He de tener yo, acaso, cabeza?
Como les digo, queridos lectores. El título de esta columna periodística no obedece al hecho en sí de emprender una encarnizada puja de un ideario político, social o cultural. Obedece, mas bien, al hecho de que en estos primeros días del otoño ha comenzado, como para tantos padres y madres, la lucha de “La vuelta al colegio”.

Septiembre es un mes de prueba, con un horario acortado para favorecer la adaptación, de los niños y del profesorado, al que hacer del nuevo periodo lectivo. Llega ya, por fin, el tan deseado mes de octubre en el que, si resides en León capital, te suele brindar el descanso justo y necesario de 2 semanas cortas o cortísimas. Según sean las fechas en las que caen San Froilán y el día del Pilar.
Dato curioso por otra parte que, siendo este un estado aconfesional y laico, celebremos por todo lo alto la santidad de este mito sagrado que es el catolicismo reinante.
¿Y, a dónde quiero llegar con toda esta palabrería? Pues muy sencillo. Para mi este año es un año distinto a todos los demás, una nueva etapa se ha brindado ante mi. La crianza y el cuidado esmerado de aquellos seres a los que uno mas quiere requiere, no solo de un proceso de autogestión, de buenas finanzas y de organización, sino que, además, son necesarias unas grandes dosis de paciencia. No guardar rencor a nadie y ser coherente con lo que uno siempre ha sido. Será fundamental, para librar cuantas batallas se presenten de aquí en adelante…
Una de las cosas por las que me siento más orgulloso de mí, es del amor. No arrepentirse absolutamente de nada, y saber que el amor por uno mismo, lo que tan de moda está ahora; el amor propio, es la base fundamental para seguir. No sé si adelante con paso firme, pero sí para seguir adelante pasito a pasito.
MI LUCHA engloba no solo el amor por mis seres queridos, sino también por mis amigos, mis compañeros de trabajo, mi hipoteca, mi IBI, mi seguro de vida, mi Agencia Tributaria, mi impuesto de circulación, mi compra semanal y las necesidades de mis niñas… lo dicho. MI LUCHA.


