A veces uso ciertas frases hechas, que aunque no va mucho conmigo, creo que algunas de ellas contienen bastante de verdad… Concretamente, esa que dice aquello de que la vergüenza hay que tenerla solo para los malos actos… Seguramente a cualquiera le resuena en la cabeza, porque a todos nos da repetían de pequeños cuando Nos poníamos más colorados que un tomate maduro, ante la vista de que nos gustaba, o incluso ahora, cuando vamos a un restaurante y no comemos todo lo que nos apetece por pudor…
Los remordimientos y la comida, a veces no son un binomio demasiado Adecuado… Porque según ciertas personas, comer tiene que ser sinónimo de sentirte mal, o de estar remordido… Más de una vez, a mí, que tanto me gusta el dulce, me han dicho aquello de que estoy pecando, o que voy a subir unos kilos… Todo eso ya lo sé, a nadie se le oculta que cuando comes productos azucarados, a menos que hagas un deporte intensivo, tu peso subirá… Pero no me siento remordida por ello… Como decía una persona muy sabia a la que conocí, no sabemos si en el más allá habrá tarta de la abuela, así que comamos todo en el más acá… Eso sí, soy deportista, y si como alguna vez un donuts, o tres o cuatro cupcakes, no me voy a sentir remordida, ni sentía que estoy pegando… Los placeres de la vida, son superiores a los kilos que pueda subir mi cuerpo




