El Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid (Pucela Fantástica -PUFA-) recordó el legado de Chicho Ibáñez Serrador el día en el que hubiera cumplido 91 años (falleció hace siete), grata coincidencia para la gala de inauguración de la tercera edición del certamen, celebrada la noche de este sábado en los cines Broadway.
Recogió el galardón honorífico dedicado a su padre, con un patio de butacas repleto en la sala 5, el hijo del director uruguayo, Alejandro Ibáñez Nauta, que no puede olvidar que después de triunfar con Historias para no dormir, a su padre le pidieron un concurso y desde entonces, muy a su pesar, “la tele lo secuestró”.
“El Un, dos, tres le quitaba la vida”, comentó Ibáñez Nauta a Social24Horas. “Era padre cuando podía”, cuando la tele le dejaba respirar. “Yo me iba al colegio a las nueve de la mañana y mi padre venía de trabajar”. En el colegio fue precisamente donde el hijo aprendió quién era su padre y comprendió su fama. “Me di cuenta cuando me daban hostias, cuando me escupían, me tiraban del pelo: tenían envidia de quién era mi padre”.

Entre los secretos encontrados en los cajones de casa, Alejandro encontró más de una joya. Por su originalidad y riesgo destacaba un reality de boxeo escrito en 1970: “Una casa con dos equipos de boxeadores, azul y rojo. Entre ellos se tenían que pelear, como en una especie de liga, y el último en pie era el que ganaba. Las eliminaciones eran combates. Esto lo había hablado con la Federación de Boxeo. Era un Gran Hermano de boxeo a principios de los setenta”.
Tras años de experiencia, Alejandro ya no quiere saber nada de la televisión. Está concentrado fundamentalmente en escribir vertical dramas, miniseries pensadas para teléfonos móviles.
Paco Plaza, enamorado del cine
El otro premio de honor de la gala de inauguración fue para el director valenciano Paco Plaza, que ya había intervenido horas antes en una sala contigua durante la proyección de La abuela, con posterior coloquio.
Las palabras de Paco Plaza, gran admirador de Chicho Ibáñez Serrador (“el director de cine de terror más importante en España, con solo dos películas”), fueron toda una oda al séptimo arte: “Me gustaría no volver a rodar en digital nunca”, dijo, con rotundidad. “El cine es fotoquímica”. Respondía Plaza al hecho de haber elaborado La abuela en 35 mm, y explicaba la magia de no ver lo que has grabado hasta que se revela y te llega tiempo después. “Es alquimia: no se trata de ceros y unos”.
Para el director de la saga [•REC] las salas de cine son “espacios de comunión” donde se comparten experiencias con desconocidos, “y los sueños de una persona que hace tiempo soñó hacer la película que ahora vamos a disfrutar todos juntos” (luego se proyectaría el primer film de la sección oficial del PUFA). Necesitamos estos sitios, en definitiva, “como sociedad y como seres humanos”.
Plaza no considera el premio de honor (se lo entregó la actriz Almudena Amor) un reconocimiento a lo hecho, “sino un estímulo y un impulso para seguir haciendo películas para la pantalla grande, para las salas de cine, para compartirlas todos juntos”.

Puesta en escena de la sección oficial
La primera proyección a concurso llegó tras la gala de inauguración. Natalie Erika James presentó Saccharine, con un reparto encabezado por Midori Francis, Madeleine Madden y Danielle Macdonald. La cinta, centrada en los desórdenes alimenticios y en una solución rápida, arriesgada y misteriosa para adelgazar, impresionó a los asistentes. Tiene toques de Requiem for a dream y también de La sustancia, y seguro que opciones de luchar por el premio a mejor película del certamen.

En la jornada del domingo del PUFA, se proyectará a las 16:30 ¿Quién quiere matar a un niño?, uno de los dos largometrajes que dejó para la historia Chicho Ibáñez Serrador. A las 19:00 será el turno de una sesión de cortos y a las 21:30 se proyectará Went up the hill.
VDL y JML

