La esperada reunión en el Ministerio de Industria, con presencia de Jordi Hereu, ministro de Industria, y, por última vez, del directivo de Renault Josep María Recasens (a partir de ahora será el nuevo consejero delegado de Indra), con la plataforma conjunta sindical al otro lado de la mesa, ha finalizado con un preacuerdo y el número de firmas suficientes para desbloquear el conflicto.
La comisión negociadora de los sindicatos está formada por trece personas: cuatro de UGT, tres de CCOO, tres del Sindicato de Cuadros y Profesionales, dos de CGT y uno de CSIF. Hasta el momento, razón clave para lograr los avances, el esfuerzo había sido común y en la misma dirección, pero hoy los votos para la firma de este preacuerdo han sido diferentes. Lo han rubricado UGT, CCOO y SCP, y se han negado a firmar CGT y CSIF. Diez votos de los trece posibles.
Se trata de un preacuerdo para el convenio 2026-2028, cuya vigencia temporal será desde el 1 de enero de 2026 hasta el 31 de diciembre de 2028. Una cláusula de adjudicación efectiva dicta que la validez de lo establecido está condicionada a la asignación de tres nuevos vehículos híbridos y multienergy platform para la Factoría de Palencia y a la continuidad en la Factoría de Valladolid de dos coches hybrid long life. Al haber firmado el preacuerdo, los coches quedan automáticamente adjudicados a las plantas en cuestión.
La plantilla de Renault venía exigiendo, en sucesivas reuniones, mejoras en el convenio y en las condiciones laborales (reclamaban de talleres sin calefacción, escasez de ropa laboral, equipos de protección, herramientas y repuestos, instalaciones deterioradas, ritmos de trabajo cada vez más extenuantes mientras la capacidad adquisitiva mengua). Hoy, en el preacuerdo ofrecido por la empresa, han aparecido subidas semejantes al IPC (IPC +1 en el caso de 2026) y algunas primas. Suficiente para los sindicatos firmantes, e insuficiente para los no firmantes.
La unión sindical durante las últimas semanas ha logrado también mejoras en la flexibilidad y la bolsa de horas. Para la CGT, que tiene que ratificar en asamblea su decisión de no firmar el preacuerdo, aparte de ir muy justos en el tema salarial, “en asuntos de salud laboral, sobre todo, y en condiciones de trabajo, se podría mejorar bastante más y no se ha tratado a fondo el asunto”.



