Nos han pasado a todos por encima tres décadas desde que La Habitación Roja iniciara una andadura musical que ha ido salpicando de grandes temas pop, inolvidables para toda una generación. Jorge Martí, fundador y líder de la banda valenciana, lleva dos terceras partes de ese tiempo viviendo en Noruega y haciendo malabares para organizar el trabajo del combo (Pau Roca a la guitarra, Marc Greenwood al bajo y José Marco a la batería). Pasea por parajes de ensueño, pero alejadísimos del paraíso que también es la costa de Valencia: está muy a gusto pero con nostalgia.
Entre toda esa melancolía que va y viene, hoy a Jorge no se le quita la sonrisa de la cara porque, mientras veía a tres mil kilómetros el Valencia-Alavés de la última jornada de liga y escuchaba Carrusel Deportivo (Cadena Ser) al mismo tiempo, han estado hablando de él en la radio. Quizá charlemos otro día y esté de bajón, pero hoy es así la cosa. No es fácil todo esto. Este viernes 13 de marzo actúan en el Teatro Carrión desde las 21:00.
PREGUNTA. Son tres décadas de carrera: ¿estáis instalados (no sé si vosotros tendréis esa percepción) como la aristocracia del pop en España?
RESPUESTA. Hombre, bueno [se ríe], suena bien. Gracias.
P. Los años noventa fueron muy productivos para nuestro país, formasteis parte de ello, no todas las bandas siguen en activo y ahí estáis vosotros.
R. Sí que creo que la experiencia es un grado. Creo que los músicos nos hemos fustigado mucho a lo largo de los años, hemos sido muy autocríticos, nunca nos hemos dado gran importancia, pero uno de repente se da cuenta de que lleva treinta años haciendo lo que está haciendo, tirando para adelante, con gente que te sigue, y hay cierta consciencia de que algo estás haciendo bien. Hay cierta consciencia de que tu opinión tiene un valor.
P. Eso desde el punto de vista del artista; pero es que además son treinta años siendo compañeros de viaje del público, compañeros de vida.
R. Compañeros del viaje de la vida. Obviamente hay nuevas generaciones, nuevos grupos, nuevo público, pero de alguna manera sigue siendo relevante lo que hacemos. Es importante dar voz a la trayectoria.
P. Los tiempos han cambiado, y mucho.
R. Hay algo que reivindicamos en nuestro último disco: Crear. Crear en tiempos en los que todo es efímero, a golpe de clic y de Tik-Tok. Somos un grupo que ha pasado por todas las etapas y es bonito llegar a donde hemos llegado. Es importante recordar las profesiones, la pericia, la destreza y el talento. Se puede trabajar, aprender y mejorar. Hoy he pasado por un taller de costura y he visto a un señor con su delantal y sus agujas y tal, y he pensado “ostras, qué guay, ¿no?”. O el otro día cuando llevé a arreglar un par de botas antiguas en Madrid porque se me había jodido la suela. Creo que de alguna forma los músicos somos un poco así también: artesanos. Venimos de una tradición que me parece importante mantener.
P. En este trigésimo aniversario podíais haber diseñado muchos tipos de celebración, y veo que estáis dedicando mucho tiempo a regalar a ese público que os acompaña nuevas grabaciones de viejas canciones y vídeos especiales.
R. Teníamos claro que queríamos hacer una gira treinta aniversario. Y ahora hemos pensado reivindicar y rememorar esta trayectoria, que ha sido nuestra vida. A mí no me gusta esto de regrabar canciones, cambiarlas, porque creo que al final a veces es un poco traición al público; pero en algunos casos (The Cure sacó en el 86 una nueva versión de Boys don´t cry, y es prácticamente igual pero suena mejor y está mejor cantada), por las circunstancias del momento, se pueden poner al día algunos temas, porque las grabaciones que tenías no les hacen justicia. Grabarlas como las hemos tocado en directo. Estoy pensando en Fotógrafo del alma. Es una canción que grabamos en Noruega. Yo vivía en una casita en Trondheim y la grabamos con un ampli, un micro, un teclado maestro y un ordenador. Sin batería: con caja de ritmos. Tenía su rollo, era una especie de maqueta, de música de buhardilla que grabamos en plan Dogma. Lo hicimos ahí en el momento todo. Es una canción que la hemos tocado en directo y que nos gusta mucho: así que pensamos que molaría grabarla como la tocábamos en directo, sin cargarnos la esencia original.
P. Revisitar las canciones con la experiencia que tenéis ahora.
R. Sí. Luego por ejemplo la de Los mejores años de nuestra vida fue una cara b. La hemos regrabado con Santi García (Ultramarinos) y nos gusta cómo ha quedado. Lo que vamos a hacer es sacar como singles estas canciones que vamos grabando y luego editar un disco doble con algunas de las nuevas versiones. Vamos haciendo temas nuevos al mismo tiempo que vamos haciendo estas regrabaciones. No sabemos si las guardaremos para un disco después de este aniversario, o a lo mejor nos da por poner alguna nueva en el disco doble.
P. Debe ser complicado articular todas estas grabaciones, y la banda en sí misma, desde Noruega.
R. Sí, bueno, la verdad es que ha sido pesado. Ha sido una aventura muy grande vivir entre dos países, dos culturas, yendo y viniendo. Visto en perspectiva me parece heroico. La mayoría de grupos se separan por estas cosas. Lees la biografía de algunos grupos en la época de los ochenta: “Nos separamos porque no sé quién se fue a la mili”. Pensar que has aguantado todos estos años haciendo un esfuerzo ingente, a todos los niveles…, algún tipo de compensación debo tener. Siempre hay momentos de bajón y de pensar si valdrá la pena.
P. Una de las cosas que merece la pena de este viaje son las relaciones interpersonales. Habréis conocido a cientos de personas: ¿da tiempo a hacer amigos en el mundo de la música?
R. Sí, sí. El otro día tocamos en Getxo y vino Ricardo Lezón, de McEnroe, que es superentrañable y lo queremos un montón. Vino a vernos, nos dimos un abrazo y nos tomamos una birra. También vino Deu Txakartegi, de We Are Standard. Estuvimos el día anterior con él y su mujer, y al día siguiente vino al concierto con sus hermanos. Nos quieren mogollón.
P. ¿Siguen We Are Standard?
R. No, no, se separaron. Es que es difícil, eh. Lo hablábamos Pau (Roca), Deu y yo: llega un momento en que la música te exige mucho pero si no te paga las facturas la gente empieza a bajarse del barco. El mérito de los grupos es seguir adelante. Sobre todo grupos como nosotros que hemos estado en la independencia siempre. Es un honor que la gente, como tú, nos considere aristocracia [risas de nuevo], o mucha gente que nos ve como algo más grande de lo que en la práctica somos.
P. ¿Y cómo os veis dentro de diez años, en 2036? Sería el cuarenta aniversario.
R. Pues mira, voy a cumplir cincuenta y cuatro, me voy de viaje a tocar y luego de viaje con mi hija, y he decidido hacerme una analítica general. Te lo digo porque, al final, va a depender un poco de la salud que tengamos, de la fuerza, del vigor y de la respuesta de la gente. De la ilusión que tengamos. Es difícil de saber. Mientras lo hagamos con dignidad… Me parece muy bonito que los artistas que me gustan, si hacen su música con dignidad, sigan tocando. Se puede ir a ver a Neil Young, o a Bob Dylan, o en su momento a Leonard Cohen.
P. Lo que decíamos: compañeros de viaje.
R. Sí. El miércoles viajo a Valencia y el jueves tengo entradas para ver a Morrissey. Hay mucha gente que critica a Morrissey, es muy criticable, por las cosas que dice, pero a nivel de verlo cantar me sigue pareciendo muy guay. Espero que nosotros podamos seguir haciendo lo que nos gusta. Espero que tengamos salud. Nos vamos el día 15 a grabar unas canciones nuevas con Santi García, con mogollón de ilusión. Es un productor que veneramos y que ha grabado algunas de nuestras mejores canciones. Está entusiasmado de que vayamos, y nosotros de ir. Mientras haya eso, es flipante.
Víctor David López




