En el mismo momento en el que un local cierra sus puertas para siempre y en la puerta se coloca el cartel de ´Se alquila´, un equipo de rescate se activa y se organiza para salvaguardar el rótulo del comercio. Es un rótulo susceptible de desaparecer y eso no se puede permitir porque con él desaparecería también un pedazo de historia de la ciudad.
Los rótulos que nos han acompañado mientras caminábamos por las calles de Valladolid, las letras de los carteles, la tipografía de las fachadas que nos rodean, también se jubilan. Esas pequeñas obras de arte de nuestro patrimonio cultural se nos van, sustituidas por otras más modernas, posiblemente menos originales y seguro que menos nuestras.
Este equipo de rescate es la nueva fase de trabajos de “Valladolid con carácter”, el proyecto de investigación, documentación y experimentación sobre la tipografía, rotulación y escritura urbana en Valladolid creado por Laura Asensio en 2017.
Ya van dos libros publicados en esta aventura: el primer volumen lo editó el Ayuntamiento de Valladolid en 2022, y el segundo volumen, dedicado al medio rural, lo editó la Diputación el año pasado. El equipo de trabajo para estas obras ha estado formado por Laura Asensio, coordinadora; Miriam Chacón y José Ignacio Gil, encargados del archivo (entre los dos libros hay casi tres mil fotos; todas catalogadas y geolocalizadas en un mapa que figura en la web, porque no todas aparecen en los libros); y Carlos de Miguel, que se ha ocupado del redibujado de rótulos, asesoramiento vario y geolocalización y catalogación.
“Los libros son un paseo por nuestro territorio para ir observando piezas tipográficas, ya sean de rótulos comerciales o de letras que anuncian, reclaman o informan”, comenta Laura Asensio, en conversación con Social24Horas. “A través de este paseo vamos contando características morfológicas de las letras, curiosidades tipográficas, hábitos y costumbres de la zona, etc.”.

El proyecto forma parte de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, que ya presentaba alguna iniciativa de rescate como la que ahora se desarrolla en Valladolid. El equipo pucelano que rescata los rótulos de los comercios que van cerrando está formado, entre otros, por Chucho Nieto, Carlos Burgos, Alejandro Antoraz y la propia Laura Asensio. Se centran sobre todo en rótulos de antes de los años noventa, cuando se hacían a mano. No documentan nada del siglo XXI.
“Para nosotros lo mejor es que el rótulo permanezca en su lugar de origen, que permanezca en el sitio tras el cierre del negocio”, explica Asensio, diseñadora gráfica y apasionada de las letras en todos sus formatos. “Esa es la mejor de las opciones, que permanezca en nuestras calles”. Sucede que hay veces que el local entra en obras porque va a convertirse en otro negocio. “En ese caso vamos a hablar con los obreros, les preguntamos qué van a hacer con el rótulo, les avisamos de su importancia, les pedimos que no lo tiren, e intentamos rescatarlo”.
Los rótulos se conservan en el espacio cultural Don de Gentes, en el municipio de Casasola de Arión. “Ya tenemos diez o doce piezas. Las vamos llevando allí, vamos haciendo la ficha, con fotografías para que se puedan observar con en su estado y lugar original”. Como ya se va corriendo la voz de su labor de rescate, ahora la gente ha comenzado a darles chivatazos.

El interés, la pasión y la preocupación se han ido haciendo más grandes cuando ha ido observando que los rótulos iban desapareciendo: “Las ciudades cada vez se parecen más entre sí. La calle comercial de cualquier ciudad se parecen mucho a las calles comerciales de Valladolid”. Los rótulos, según su experiencia profesional, son una característica diferencial de las ciudades, al igual que la arquitectura: “Son letras a medida hechas para un espacio concreto, que solo existen en ese espacio”.
La personalidad de un territorio se difumina hoy en día “por la forma de trabajar, por los hábitos de consumo y por la aparición de franquicias y marcas globales en todos los sitios”. Es algo que obsesiona al equipo de “Valladolid con carácter”, siempre listos con los cuadernos, las cámaras fotográficas, las herramientas y las furgonetas para poner a salvo la rotulación que siempre nos ha rodeado y que completa nuestro entorno.
Víctor David López




