En el momento Covid, lo primero con lo que Santi Sierra empezó a trabajar, antes incluso de conocer a Lucía López-Enrique fue con una grabación de una dulzaina que interpretaba La entradilla, un tema popular que es muy característico de las provincias de Segovia y Valladolid. Con esa rareza sonora se inició el proyecto Delameseta.
Pero eso se quedó ahí, y el caminó los llevó hacia otro lado. Usaban la canción, eso sí, como apertura de los conciertos. Ahora Delameseta ha decidido volver a los comienzos y, con la participación del dulzainero Luis Ángel Fernández, que fue profesor de Sierra, la han grabado y la lanzan en formato digital a petición popular: al público le encanta en vivo y casi exigía registro grabado del tema.
Es lo primero que publican desde el álbum Al baile por ver amores (que vio la luz hace justo un año, en marzo de 2025). Este nuevo sencillo (instrumental) se quedó, por cierto, fuera del LP. “Nos gusta mucho el repertorio de pandereta, el baile, pero es importante reivindicar también la dulzaina y su epicentro: Tierra de Pinares”, cuenta Santi Sierra a Social24Horas: “Es un homenaje y un regalo para nosotros”.
A Delameseta no le tiembla la mano a la hora de subir la apuesta porque son unos románticos. “Se ha perdido mucho la importancia de la dulzaina, que ha sido durante mucho tiempo la nobleza del folclore”, explica Sierra. “Cuando todavía no había verbenas y orquestas en los pueblos, los vecinos lo que querían era tener a los mejores dulzaineros. Pero por desgracia ha ido quedando relegada”.
Aunque sea fuera del contexto real, el contexto de la propia fiesta (ahora lo que hay es una recreación), el músico vallisoletano opina que la dulzaina se ha mantenido gracias al trabajo de las escuelas, de la etnografía y de los grupos de folclore; se ha seguido conservando como legado, como estudio. Sabe bien de lo que habla: él mismo estudió en la Escuela de Música Tradicional “Tierra de Pinares”, en Aldeamayor de San Martín, una institución con más de cuarenta años de historia. “En Palencia, por ejemplo, también se da clase de dulzaina en la Universidad Popular”.
No solo son románticos sino que muestran un respeto eterno por el folclore de hace cien años. Ayudan a recuperarlo en unos tiempos en los que desde luego ya no forma parte de los hábitos de la población. Son muy conscientes de que “antes tenía sentido que unas señoras tocasen una pandereta y llevasen un baile; cuando llega la música grabada eso se vuelve arcaico y ya no se quiere”. Para eso existe Delameseta: para que volvamos a quererlo.
El viaje de la dulzaina
Las dulzainas de Luis Ángel Fernández para La entradilla de Delameseta han viajado por la geografía española y europea. Se grabaron en Eldana Estudio (en la palentina localidad de Dueñas), con el ingeniero de sonido Jorge Calderón. Allí también se grabaron cajas y un redoblante, con la percusionista Laura Silva.
El resto de la producción ha sido realizada en el estudio personal de Santi Sierra en Itero de la Vega (Palencia): allí ha hecho acopio de monitores, micros, sintetizadores, tarjetas de sonido, y cuenta sobre todo con “la posibilidad de hacer el ruido que quiera hasta las cuatro de la mañana sin molestar a nadie. Aquí en Valladolid, no. Y en Madrid tampoco”. La mezcla la hace Sergio Pérez, que es el mismo que mezcló el disco, en Barcelona. Y el mastering se ha mandado a Yorkshire, al norte de Inglaterra.
Delameseta cuida la raíz y la tradición pero exprime al máximo la innovación y el desarrollo: “A día de hoy, trabajando en digital, pues mandas un Wetransfer. Si tuvieras que mandar unas cintas analógicas igual no lo mandábamos a Yorkshire y lo mandábamos a Zaratán”. Sierra se ríe y sigue pensando en música: se le acumulan los planes, por eso aprovecha el tren (de Chamartín Clara Campoamor a Valladolid Campo Grande, y viceversa) para ir editando todos esos ritmos que tiene en la cabeza.
Víctor David López/ Lina Vergara




