Mucho se ha hablado del último ganador del cuantioso Premio de la editorial Planeta. ¿Un galardón comercial…?
Desgraciadamente esta última edición me ha hecho caer en la cuenta nuevamente, de que la evolución de nuestro PLANETA TIERRA está abocada a un fin próximo. Sin que ninguno de nosotros, los humanos “más humanos” podamos hacer nada al respecto. Bueno, quizás los influencers, ¡sí!.
Desafortunadamente, estamos comprobando como aquellos jóvenes que tuvimos que emigrar fuera de España en la segunda década del siglo XXI, ya hemos regresado. Algunos fuimos. Aprendimos cuatro palabras en inglés, alemán o sueco, y nos volvimos. Otros tuvisteis mayor o menor resistencia a la frustración y aguaitasteis quizás una década. Y los más experimentados, hasta casasteis y tuvisteis familia allá por aquellos lares…
Desde que conocí por primera vez a Juan Ángel del Val Pérez, hasta que le entregaron el millón de euros el pasado 15 de octubre, lo único que sabía de él es que era el esposo liberal de Nuria Roca. Una chica muy guapa que conocí en la década de los noventa en un maravilloso programa de Chicho Ibáñez Serrador.
En la actualidad le vemos en la parrilla televisiva todos los días. Hormigueando nuestros debilitados cerebros con discursos y polcas mas comerciales y de fácil captación de una atención necesitada de escapar de nuestro qué hacer diario.
Despilfarro el tiempo pensando el por qué de un premio tan adinerado recae en una u otra novela. ¿Qué hay detrás de esa postproducción?. Supongo que si José Manuel Lara padre levantara la cabeza y oyera o leyera los dimes y diretes en los que se ha convertido su galardón creado allá por la década de los cincuenta, igual dejaba de ser tan rentable. (Editorialmente hablando, claro).
Descuidos muy cuidados son los de aquel académico, gracias al cual descubrí el gusto por la lectura. Y no siendo un adicto asiduo a la misma, más posiblemente por una falta de tiempo que por una pereza buscada o acostumbrada… Pérez Reverte ha sentenciado con frases célebres, propias de un ESCRITOR CON MAYÚSCULAS, el sentir de todo aquel que tiene un pensamiento crítico, frente al circo mediático que ocupa toda la información con la que nos bombardean constantemente.
Despreocupados, ignorantes, inmersos en las tareas del día y tratando de calmar la pasión con la que termina cada jornada, nos enfrascamos en partidos, en noticiaros polarizados, en sobremesas rosas, amarillas y púrpuras si hiciera falta. Todo lo que sea necesario y con un único fin. Desconectar, descansar, despojar de la mente lo innecesario. De ahí el poder de toda esa máquina comercial que es la televisión. Siempre se ha dicho que una imagen vale mas que mil palabras… siempre ha sido así.

Desanimado me encuentro, no por ser un escritor fracasado. Varios han sido los directores de diversos noticiarios locales que me han pedido escribir una columna de opinión. A sabiendas de que en su día quise estudiar periodismo. Pero pudieron mas las ciencias que las letras. Otra batalla perdida, que trato de solventarla leyendo cada noche, novela histórica. Esas novelas me llevan a tiempos pasados. A verdades incómodas y a comodidades palaciegas, en las que me acomodo cada noche solitario junto a un buen libro.
Descojonado de la risa el ser hoy escritor, el ser hoy premiado, el ser hoy valorado. Con tanta inteligencia artificial, hasta María Pombo podría ganar el Premio Cervantes. Influecer que se vanagloria de formar parte del 70 % de LAS ESPAÑOLAS que no lee libros “y no pasa nada”.
Enhorabuena Juan, lo entiendo, se fuerte. Mañana te llamaré.



