Cuando a las diez y media de la mañana de este miércoles la comitiva judicial, que se había negado a negociar con el Sindicato de Vivienda de Valladolid, ejecutó el desahucio de Verónica Hernández y sus tres hijas, toda la sociedad fue derrotada. Y por goleada.
Es difícil encontrar en la provincia un ejemplo de mayor vulnerabilidad: madre de veintitrés años, tres hijas, una de ellas con una discapacidad del 35%, y el único sustento del ingreso mínimo vital. Al poder público le dio igual, no tuvo piedad. Tampoco la tuvo Abanca (del grupo Banesco, que se adjudicó la subasta de Novagalicia Banco en diciembre de 2013). Son buenos tiempos para Abanca: tal y como se publicaba hace menos de treinta días, la entidad financiera obtuvo en 2024 un beneficio neto atribuido de 1.203,1 millones de euros, un 69.1 % más que en el ejercicio anterior.
Cuatro horas antes de la consumación de esta derrota de todos llegaban los primeros integrantes del Sindicato de Vivienda de Valladolid para apoyar a Verónica. Han formado un piquete en la puerta de la casa, en el número 21 de la calle Batuecas, en el Barrio España. Crearon una muralla humana entrelazando sus brazos, esperando a las fuerzas policiales. Las primeras sirenas se escucharon a las ocho y media. Según la Subdelegación del Gobierno, eran para proteger a la comitiva judicial, para permitirles realizar su trabajo con tranquilidad.
“Una vez más vemos cómo el papel del Estado es la defensa de los intereses del capital”, protestaban desde el Sindicato. La policía ya los había reducido pocos minutos después de las nueve de la mañana. Ningún partido político nacional, autonómico o provincial se ha salvado de esta debacle social. “Llamamos a la clase trabajadora a organizarse, en los sindicatos de vivienda y en los centros de estudio y de trabajo en defensa de sus intereses”, clamaban desde el Sindicato. Es exactamente esa la organización que ha fallado y que suele fallar. El Sindicato era el único defensor de la familia de Verónica en su última mañana en casa. Consiguieron frenarlo en noviembre, pero ahora ha sido imposible.
El próximo 5 de abril está convocada una manifestación estatal por la vivienda, para que deje de ser el negocio cruel que es hoy, y para tratar de evitar más derrotas dolorosas como esta. Próximamente se conocerán los detalles de la cita en Valladolid.



