El pasado miércoles 3 de diciembre el Auditorio ciudad de León presento la obra “Manuela, el Vuelo Infinito”. Asistí a esta obra por casualidad, y como todas las cosas en la vida, cuando te encuentras con algo que te gusta y no te esperas, lo saboreas el doble. Me regaló la entrada del espectáculo una amiga, que, sabiendo mi afición por la escalada y al ver la historia con buena intuición pensó en mí.
El espectáculo comenzó con una escena de humor interpretada por una actriz con un sonido de piano en directo de fondo. Posteriormente otro actor dio paso al relato de la sobrecogedora historia de Manuela Vos, una mujer de origen holandés residente en nuestro país que en Julio de 2021 sufrió un accidente mientras escalaba en las Agujas del Jarrio (Picos de Europa). Mientras estaba ascendiendo la montaña a una altitud de 250 metros del suelo, Manuela se precipitó 30 metros sufriendo una lesión cervical que le cambiaria su vida para siempre.
La protagonista de esta historia nos cuenta en primera persona, desde el escenario y en su silla de ruedas lo que ha supuesto aquel suceso y como le cambió la vida. Desde entonces Manuela dejo de tener sensibilidad de pecho hacia abajo y perdió la movilidad en sus extremidades. Gracias a su fortaleza y tesón Manuela logró recuperar una pequeña parte de la fuerza en sus brazos, pero como ella cuenta con gran humor y sarcasmo no puede sentir ni el placer que es vacías la vejiga o masturbarse. Sin embargo, ha exprimido esta situación que la vida le puso por delante siendo un ejemplo de superación e incluso llego a ganar la medalla de oro en Handbike del deporte paralimpico de España.
La historia de vida de Manuela a través de su obra nos acerca a como es la vida de una persona con discapacidad, sus dificultades, sus limitaciones, sus barreras y sobre todo su invisibilidad en muchos casos en nuestra sociedad. Esta admirable mujer, pone de frente lo que a veces miras y no ves, nos recuerda que, aunque no todos somos físicamente iguales, detrás de cada cuerpo hay una persona que siente, desea, ama y lucha, aunque sea desde una silla de ruedas.
Una crónica de Pilar de La Fuente Laso





