Estos días estamos asistiendo a muchas críticas hacia el pensamiento positivo, el cual, por cierto, funciona a las mil maravillas. Cómo si no, se explicaría que una persona como yo, con dos cánceres a sus espaldas, y buena parte de mi vida luchando contra adversidades, no solo médicas, sino sociales, pudiera levantarse todos los días con sueños y con sonrisas de la cama.
Estamos en un país que todo se politiza. Si eres fan de esta u otra persona, esto se lee en clave política. Y me da bastante rabia, porque por encima de todo, las personas somos personas.
En una entrevista reciente en un programa de televisión a la ilustre psiquiatra Marian Rojas Estapé, se arrojó un dato importante sobre la felicidad y la actitud. Pues no faltaron, tanto en redes sociales como en conversaciones cotidianas, críticas y más críticas. Por cierto, sin conocimiento más allá del meramente intuitivo.
Yo creo que esta mujer tiene mucha razón: no podemos responsabilizar a los demás, al sistema, y a todo tipo de agentes externos, de lo que nos pasa. Tampoco a nosotros mismos, es cierto. Pero, como digo yo, si riendo no gano nada, llorando, menos.




