Ocho reuniones y todo sigue igual. El jueves 9 de julio se sentaron otra vez a negociar el Convenio del Metal en Valladolid. Y nada. La patronal puso una propuesta sobre la mesa y CCOO y UGT dictaminaron que era “claramente insuficiente”. No alcanzaba ni en dinero, ni en derechos, ni en nada.
Hablamos de más de 5.000 personas, trabajadoras y trabajadores del metal en la provincia, uno de los sectores que de verdad mueve la economía de Valladolid.
Sí, hubo algún acercamiento suelto, en algunos puntos. Pero los sindicatos lo tienen claro: eso no es negociar en serio. Así que en esa misma reunión pusieron sobre la mesa una nueva propuesta, con lo mínimo, lo que hace falta para poder cerrar esto y pasar página. Ahora le toca mover ficha a la patronal.
Los sindicatos piden un 5 % de subida anual para el trienio 2026-2028. La patronal, en cambio, ofrece un 2,5 % para 2026 y un 1,5 % para 2027 y 2028. Para los representantes de los trabajadores esto no es una oferta, es una provocación. Y no les falta razón: mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes, la patronal juega a ver cuánto aguantan los sindicatos hasta claudicar en sus reivindicaciones.
Pero es que el dinero no es lo único. La patronal quiere quitar los complementos por incapacidad temporal. Traducido: si te pones malo, te castigan en la nómina. Eso que ahora es un derecho, lo quieren convertir en un problema económico más. La reducción de jornada, que es otra reclamación, sigue bloqueada. Mejorar pluses y licencias para que se ajusten a cómo vive la gente hoy, bloqueado también. Medidas de conciliación de verdad, paradas. La patronal no quiere ceder ni un milímetro.
CCOO y UGT señalan que no van a firmar un convenio que suponga perder derechos. Si en las próximas semanas la patronal sigue sin moverse, la movilización será la siguiente respuesta. Porque no se puede negociar con quien no quiere negociar.
Precisamente ese es el miedo de la CGT, uno de los sindicatos más reivindicativos, que ha quedado fuera de la mesa de negociación: que el desgaste producido en todas estas reuniones haga que los sindicatos mayoritarios “terminen aceptando acuerdos que consoliden pérdidas para la clase trabajadora”. Temen que, por puro cansancio, los incrementos salariales que se puedan llegar a obtener no compensen, o que no haya suficientes avances en las condiciones laborales.
JML

