Lo peor de la sociedad y del parapeto de las redes sociales volvió a amargar la convivencia en la provincia de Valladolid el pasado fin de semana. Sucedió en Quintanilla de Onésimo tras la actuación de la artista drag queen vallisoletana Lita Long y su compañera Melissa Velasco (animadora y dj).
El espectáculo, adaptado a público de todas las edades, está pensado para cantar, bailar y jugar, y, sin embargo, de una publicación de carácter homófobo y transfóbico en un perfil en la red social X (antiguo Twitter) surgió una interminable lista de insultos: “Manada de maricones”, “paletos que creen que eso es la modernidad”, “putos degenerados”, “cerdos, asquerosos, dementes, bazofia”, “asco absoluto”, “putos enfermos”, “degradación”, etc.
Inmediatamente después se creó un cerco de protección para Lita Long, una trinchera frente a los ataques. Lo formaron parte del espectro político, organizaciones de defensa de los derechos humanos y ciudadanía en general. Camada Queer Castellana manifestó que los insultos provenían de “una extrema derecha reaccionaria que solo busca la demonización del colectivo a los ojos de la sociedad”. El grupo se opone a “un sistema que da vía libre a la ultraderecha para propagar discursos de odio que fomentan la violencia e intolerancia, ya sea mediante bulos racistas y xenófobos, la perpetuación de una estructura machista o la creación de prejuicios y estereotipos contra nuestro colectivo, que resultan en ataques como estos”.
La Fundación Triángulo Castilla y León también ha mostrado su apoyo a la artista, en un comunicado en el que proclaman que la cultura y el arte son espacios de libertad, diversidad y convivencia, y no tolerarán que se conviertan en blanco de agresiones. “Este tipo de manifestaciones constituyen un delito de odio según la legislación vigente”, advierte la organización en su nota de repudio, “y no solo atentan contra la dignidad y seguridad de la persona agredida, sino que fomentan un clima social de falta de respeto y atentado contra la dignidad de todo el colectivo LGBTIQ+”.
Desde Aldea Diversa, agrupación que da visibilidad al colectivo LGTBI+ en el ámbito rural, han recalcado que “el de Lita Long, por desgracia, no es un caso aislado”. Y no dudan en señalar de dónde proceden las provocaciones que generan tanto desprecio: “En los últimos meses hemos podido escuchar a personas públicas y políticos pertenecientes a partidos de ultraderecha incitar al odio desde sus posiciones”.




