Cuando, a finales de julio, se firmó el acuerdo entre la dirección de la fundición Saeta Die Casting con el comité de empresa que representa a la plantilla para dar por finalizada la huelga indefinida, la compañía se comprometió a no tomar ningún tipo de represalias contra los trabajadores huelguistas, ni a efectuar los despidos de los que se llevaba hablando algunas semanas. No ha finalizado el año y la gerencia de la empresa ya ha incumplido su compromiso: diez trabajadores involucrados en las movilizaciones han sido despedidos. Todos ellos afiliados al sindicato Confederación General del Trabajo (CGT).
Entre los afectados hay trabajadores con décadas de experiencia en la cadena de producción de Saeta, y con muchos años de lucha sindical y laboral a sus espaldas. La fuerza que hicieron todos juntos logró que el pacto con la fábrica terminara reconociendo como penosa la tarea realizada en talleres, por las condiciones en las que se efectúa.
En una de las comunicaciones de la plantilla se denuncia que la gerencia “ha ido a por las personas que reivindicaron sus derechos laborales, que fueron críticos con la dirección de la empresa en su modus operandi, y que reivindicaron la penosidad en la huelga de este verano”.
El viernes 19 de diciembre, CGT Valladolid ha convocado una concentración de apoyo a los trabajadores despedidos. El acto tendrá lugar en la puerta de la factoría (c/ Aluminio, 25) de 13:30 a 14:30.
La huelga indefinida del pasado verano
Más de cien personas de plantilla de la fundición de aluminio Saeta Die Casting (desde 1980 perteneció al grupo Indal, y en 2012 pasó a formar parte del grupo Philips) comenzaron una huelga indefinida el 31 de mayo. Los efectos del paro pronto se hicieron notar en las líneas de producción de Philips, llegando a paralizar turnos por falta de piezas procedentes de Saeta.
Según la CGT, las trabajadoras y trabajadores de la fundición tomaron la decisión ante los “incumplimientos sistemáticos que afectan su integridad física, salud mental y derechos laborales básicos, exigiendo además el reconocimiento oficial de la penosidad de sus condiciones laborales”.
Los motivos principales de la huelga fueron los riesgos físicos inaceptables y el trabajo penoso (exposición continuada a ruidos y vibraciones muy por encima de los límites legales; temperaturas extremas; manipulación de sustancias tóxicas sin las debidas protecciones, aumento de bajas laborales), los riesgos psicológicos y la mala praxis organizativa (acoso laboral; entorno psicosocial tóxico; amenazas constantes de cierre o reestructuraciones y discriminación salarial).





Es una vergüenza es como mi caso despedida de Iveco siendo miembro del comité de empresa por CGT, en plena negociación del convenio tras haber realizado dos denuncias a la inspección una por utilizar una sustancia cancerígena para lubricar maquinas sin informar a la RLT y otra por no actualizar el plan de igualdad desde el 2014,ánimo compañeros