Es grande, y con razón, el revuelo causado por la cancelación a última hora por parte del servicio de cultura de la Diputación de Valladolid de la exposición “La otra transición vallisoletana” (en el Palacio de Pimentel), del artista vallisoletano Íñigo Varona. Los organizadores se dieron cuenta, durante el montaje, que una de las partes de la muestra abordaba la violencia y agresiones de la extrema derecha en la ciudad alrededor de 1980. No les gustó.
Paz Malfaz, jefa del servicio de Cultura, señala que la exposición es el resultado final de una beca de Artes Plásticas de la que Varona disfrutó en 2023. El objeto del proyecto eran las barriadas de Valladolid en la época de la Transición. No asume la Diputación, gestionada por el Partido Popular, que las emboscadas ultraderechistas en las calles vallisoletanas, esas que dieron origen al término “Fachadolid” en un reportaje de la revista Interviú, son uno de los más tristes episodios de aquellos años.
Pero para la Diputación el problema fundamental con la exposición no ha sido ese, indica Malfaz, en conversación telefónica con Social24Horas. “Las normas dicen que dos meses antes tenemos que recibir las fotos de todos los elementos, así cuando se presenta a los medios tenemos catálogos de veinte páginas con todos estos elementos”. Según su versión, en esta ocasión Íñigo Varona no les envió las fotografías: “Nos mandó un correo que no reflejaba todos los elementos expositivos”.
La tarde antes, en medio de los trabajos de montaje de la exposición, Varona fue avisado de que tenía que retirar la parte de “Fachadolid”, a lo que él se negó. Ahí comenzó el escándalo, bajo acusaciones de censura. “Nunca se ha censurado a ningún artista, y hemos tenido artistas de todas las ideologías, de todos los signos políticos”, se defiende Paz Malfaz, “pero siempre he tenido conocimiento de lo que se iba a exponer, salvo en esta ocasión”.
Social24Horas ha consultado a la jefa del servicio de Cultura de la Diputación si la exposición habría sido estrenada sin problema en su totalidad en caso de que el artista hubiera enviado las imágenes del material expositivo en plazo, incluyendo lo de Fachadolid: “Pues supongo que sí, porque la causa es que no se ha atenido a las normas de la organización”.
El artista censurado asegura que la Diputación miente
Íñigo Varona niega la mayor y rechaza todas las explicaciones de la Diputación de Valladolid. Cuenta a Social24Horas que su proyecto caminó por otra vía, y no por la de tener que entregar dos meses antes la información de la expo. “Si no, me lo hubieran pedido antes. Si no hubiera cumplido los requisitos, no me hubieran dejado montar”. La beca de la que fue beneficiario en 2023 le otorgaba 5.000 euros para un proyecto de diez meses llamado “Barriadas y movimiento urbano de Valladolid”. Tuvo que presentar anteproyecto, y a posteriori, según las bases de la beca, una memoria justificativa de en qué había gastado el dinero y cómo había ejecutado el proyecto. Esa memoria incluía fotos y facturas, y ese ciclo se cerró.
Poco después, ya en 2024, les dijo que estaba interesado en exponer los trabajos producidos. La reserva de la sala de exposiciones del Palacio de Pimentel, dada la gran cantidad de proyectos en curso, quedó para septiembre de 2026. En ese periodo de tiempo, teniendo en cuenta que, tal y como le advirtieron, la sala es de dimensiones considerables, Varona continuó trabajando en más obras, en nuevos elementos expositivos para presentar una producción más completa.
Antes del verano, con la organización habló de temas logísticos y del catálogo. Sobre las fotos para el cuadernillo, Varona les pidió que se hicieran en sala, ya que él no dispone de un local tan espacioso y luminoso como para que las fotografías quedaran bien. La Diputación no puso problema, solo que él catálogo de la expo tardaría una semana y media en llegar, y no estaría disponible para la inauguración. Lo que sí que le solicitaron fue el listado de las obras, para tramitar el seguro. En ese listado, afirma el artista, ya aparece lo de Fachadolid, tanto el cartel como los recortes de la Interviú. “Lo que pasa es que no se han molestado ni en leerlo”, se lamenta.
El lunes llegó el material a la sala. Se descargó y lo desempaquetaron. Ya entonces se podía ver el cartel de Fachadolid. Aparecieron las caras largas. El martes, durante el montaje, los comentarios negativos ya eran evidentes. Fue en ese momento cuando desde el área de cultura de la Diputación, según Varona, le dijeron que “en esta institución esto no tiene cabida”.
Al área de cultura le ofendía el cartel, los recortes de la Interviú y un listado de agresiones ultraderechistas en Valladolid. Si quitaba esos tres elementos, le dijeron a Varona, “con el resto de la exposición no había pega”.

