La Corrala del Palacio del Caballero y el Centro de Artes Escénicas San Pedro volverán a ser los espacios escénicos principales donde se podrán ver los trece espectáculos de la vigésima edición del festival de teatro Olmedo Clásico. La cita tendrá lugar entre el 17 y el 26 de julio. y será el colofón perfecto a dos décadas de tramoyistas, figurinistas y comediantes en la localidad vallisoletana, unida para siempre al teatro clásico de la mano de la obra de Lope de Vega, protagonista destacado un año más.
Los textos de Calderón de la Barca, Agustín Moreto, Francisco de Rojas Zorrilla, Miguel de Cervantes, Andrés de Claramonte, Molière y Shakespeare estarán presentes también en una edición que combina comedia, enredo, tragedia, mito, humor, música, palabra y reflexión contemporánea sobre los clásicos. Fiel a su trayectoria, el festival quiere dar cuenta de la gran variedad de registros, géneros y autores que comporta la etiqueta de clásicos; así como de opciones dramatúrgicas con que se abordan por parte de profesionales de diferentes estéticas y lugares.
La vigésima edición hará posible de nuevo una de las señas de identidad del festival: la concentración de sus actividades, con horarios que permiten que en diez días se pueda asistir a los trece espectáculos. Las actividades que completan y enriquecen la agenda son el curso de análisis e interpretación actoral y las jornadas sobre teatro clásico, con participación de primeras figuras de los distintos campos implicados en la representación y estudio de los clásicos.
Todo arrancará con El caballero de Olmedo, puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con versión y dirección de Laila Ripoll. Otros dos espectáculos de Lope darán testimonio del dominio de todos los registros —trágicos, dramáticos y cómicos— del conocido en su época como el Fénix de los Ingenios: La dama boba, presentada por Octubre Producciones con versión de Xus de la Cruz y dirección de Josep Maria Mestres; y La vengadora de las mujeres, en una propuesta de la CNTC y Teatro del Temple, con versión de Alfonso Plou y María López Insausti y dirección de Carlos Martín.
No faltará el otro grande de la escena española, Pedro Calderón de la Barca, en su faceta de prodigioso urdidor de cómicos enredos: y pocos como los de Casa con dos puertas mala es de guardar son tan logrados, a base de equívocos, secretos amorosos y puertas abiertas y cerradas. La propuesta es de Verbo Producciones, a partir de la versión en prosa de Fernando Ramos.
La programación contará también con la comicidad barroca de Agustín Moreto en El lindo Don Diego, a cargo de MIC Producciones, en versión de Fernando Sansegundo y dirección de Borja Rodríguez; y el universo de figurón y enredo de Francisco de Rojas Zorrilla con Entre bobos anda el juego, de Morboria Teatro, en versión y dirección de Eva del Palacio.
Miguel de Cervantes propicia la sátira que de nuestro tiempo hacen Els Joglars, a partir de su siempre actual entremés El retablo de las maravillas, en versión de Albert Boadella y Ramon Fontserè y dirección de Boadella. También Andrés de Claramonte, en el año en que se cumple el cuarto centenario de su muerte, da pie al montaje que a partir de su obra La estrella de Sevilla, hace la compañía Elpreciodelpeine & Arena Teatro y Danza, bajo la dirección de María Rodríguez.
Los clásicos europeos también estarán representados por William Shakespeare, con Timón de Atenas, producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida (con interpretación de Pepe Viyuela) y Bombonera, en versión de Joaquín Hinojosa y Hernán Gené, y dirección de este último; y por Molière, en cuya obra, recreada a su vez por Gonzalo Suárez, se basa Don Juan en los infiernos, versión de Joaquín Murillo y dirección de Marian Pueo para Teatro Che y Moche.
El domingo 19, Rafael Álvarez, El Brujo, presentará Volar con los pies en el suelo, una celebración del arte de contar y del oficio teatral. La programación completa se puede consultar en la página web oficial de Olmedo Clásico.
Dos décadas de montajes
Muy atrás queda ya el trabajo de las primeras compañías que pasaron por Olmedo en la primera edición del festival, allá por el año 2006. Uno de los primeros espectáculos programados fue Cómicos en el camino, de Miguel Murillo y José Prieto, acopio de dichos y jaranas, entremeses, romances, farsas y refranes. La compañía Morfeo presentó ese mismo año El Buscón, de Quevedo; y Morboria Teatro hizo lo propio con El enfermo imaginario, de Molière. Teatro Corsario, por su parte, se subió al escenario hace ahora veinte años con Don Gil de las Calzas Verdes, de Tirso de Molina.

