La lucha contra los incendios en Castilla y León, después de la pesadilla que supuso el verano pasado, sigue dando que hablar ahora que los montes y los campos vuelven a estar en alerta. El complejo operativo (un caos, según algunos sindicatos) es difícil de entender para el ciudadano de a pie, que ve como un interés que debería ser general se pierde en las disputas entre patronales, la empresa pública TRAGA y la Junta de Castilla y León (encargada de contratar directamente al personal de camiones, torres de vigilancia y centros de mando). Son, en resumen, muchos tipos de contrato y tres convenios vigentes.
Desde la portavocía de la Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León (ATIFCYL), señalan que, a nivel operativo, “hay pasos que se han dado” en lo que podría ser una buena dirección, “pero mal ejecutados, con mala planificación”. El mejor y más preocupante ejemplo es que en los primeros días de la campaña ha habido menos personal operativo que casi ningún año. “Había muchísimas cuadrillas sin contratar”.
El escenario laboral, con respecto a la temporada pasada, ha variado. “La parte pública pasó a trabajar doce meses en enero”, explican desde ATIFCYL: “Era una demanda histórica”. Consideran, sin embargo, que fue una mera medida política obligada por el calendario electoral, porque “era para trabajar en prevención, cosa que no se hizo, no había planes: hay más gente trabajando doce meses, pero esa gente debe hacer un trabajo efectivo”.
Esa parte pública también debería cubrir las vacantes, y a día de hoy existen puestos desocupados tanto en torres de vigilancia como en camiones y agentes medioambientales. “Han empezado a llamar deprisa y corriendo, cuando ya estaba la campaña empezada”, protestan los bomberos forestales. “Siempre se hace a última hora, y al comenzar la campaña no tienes el operativo montado como deberías”.
Desde ATIFCYL denuncian también otro aspecto que define la poca madurez del operativo: la falta de experiencia de las nuevas cuadrillas. Los cursos de formación son exprés y escasos. “La única formación obligatoria es un curso de catorce horas que vale para cinco años. Consideramos que, como mínimo, es insuficiente”.
En lo que va de verano, los mayores sustos se los ha llevado la comarca de El Bierzo, donde los fuegos ya fueron controlados. En esta primera oleada, algunas unidades aún no contaban con helicópteros: fueron llegando poco a poco. También había cuadrillas enteras sin contratar en ese momento.

A la hora de la finalización de este artículo, el único foco activo en la región que marca a tiempo real la plataforma oficial INFORCYL (del Plan de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León -INFOCAL-) afecta a la localidad leonesa de Ribota de Sajambre, junto al nacimiento del río Sella (Parque Nacional de Picos de Europa).
La labor de ATIFCYL
La Asociación de Trabajadores de Incendios Forestales de Castilla y León asocia a bomberos forestales de la comunidad autónoma. Trabajan para que la región deje de ser la más precaria en cuanto a operativo de lucha contra incendios forestales, porque para poder prestar un servicio al medio natural y rural como se merece se necesitan más meses de trabajo, más medios, más formación y una categoría profesional que refleje su labor.
VDL

