ECOLOGISTAS EN ACCIÓN.- Baltanás, capital histórica de la comarca del Cerrato, localidad palentina que muchos conocen por sus bodegas excavadas en el Cerro del Castillo (declaradas Bien de Interés Cultural), es en estos días, muy a su pesar, protagonista por un conflicto medioambiental que se veía venir. Ecologistas en Acción ha presentado recurso de reposición contra la resolución de 19 de enero de 2026, de la Secretaría General de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, relativa a la concesión de autorización ambiental para una planta de producción de hidrógeno y amoniaco titularidad de Green Capital Development 99 S.L.U.
La organización medioambiental pide que se deje sin efecto la autorización aprobada para la planta y ha solicitado información ambiental para conocer si se han emitido informes valorando la disponibilidad de agua para abastecer el futuro proyecto, la posibilidad de acoger y tratar aguas residuales de rechazo de la planta que serán derivadas a la red de saneamiento municipal para su posterior tratamiento en la EDAR y si el ordenamiento urbanístico de Baltanás contempla la instalación de industrias peligrosas a la distancia de 600 metros del núcleo urbano.
La planta se pretende instalar en parcelas del polígono industrial, para una capacidad productiva de amoniaco de 155.960 toneladas por año, por lo que Ecologistas en Acción considera que es de aplicación el Real Decreto 840/2015 (Directiva Seveso) sobre medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas de productos químicos, como el amoniaco, que exigen distancias de seguridad para proteger a la población, incluyendo centros escolares, distancias que en este caso no se aplican (quedaría afectado el colegio comarcal San Pedro, de educación infantil y primaria), poniendo en serio riesgo la seguridad de la población.
La autorización ambiental establece que el agua necesaria para el funcionamiento de la planta provendrá de una captación directa del río Pisuerga y de la utilización, total o parcial, de agua de suministro proveniente de las EDAR y/o ETAP más cercanas, sin embargo, en el Estudio de Impacto Ambiental expuesto a información pública se decía que el agua provendría directamente de sondeo de captación de aguas subterráneas situado en la parcela propia de la planta en el polígono industrial.
Por esto, Ecologistas en Acción cree que la autorización debe quedar sin efecto hasta que se resuelvan los aspectos que determinen el detalle de la captación y traslado de las aguas desde el Pisuerga hasta la planta, estableciendo un nuevo periodo de información pública con aporte de los documentos técnicos y autorizaciones que avalen esa propuesta por parte del organismo de cuenca.
Otro factor importante de la futura planta son las emisiones de olores procedentes del amoniaco. Los servicios de la Junta de Castilla y León afirman que en las operaciones normales de funcionamiento no se va a emitir amoniaco; por tanto, se considera que no hay olores. Sin embargo, en el condicionado ambiental se indica que se pueden producir molestias evidentes y constatables en la población y que habrá que establecer medidas y condiciones de funcionamiento especiales, contemplando de esta manera como una posibilidad cierta el riesgo de emisiones de olores.
Ecologistas en Acción lleva meses alertando de esta situación. Según experiencias similares en otras zonas, el escape de amoniaco es una amenaza real que ha provocado en los últimos años episodios de alerta y confinamiento en las provincias de Lugo, Tarragona, Barcelona, Ciudad Real y la más reciente en Plaza (Zaragoza).
Además de afectar de manera directa sobre la salud y provocar contaminación ambiental, el proyecto también tiene un componente que puede provocar efectos negativos sobre las industrias cercanas. En este caso, la fábrica de quesos de Baltanás puede verse afectada de manera directa ya que el amoniaco en elevadas concentraciones puede afectar a los sensores de los equipos de monitoreo climático que controlan la humedad y temperatura óptimas para conseguir una buena calidad del queso. Altas concentraciones de amoniaco influyen de manera negativa sobre la calidad final del producto.




