La Muestra Internacional de Cine y Diversidad Sexual de Castilla y León CINHOMO ha puesto el broche de oro a su 25ª edición. Tras una intensa semana de cine y reivindicación, el festival celebró su gala de clausura en el Espacio Seminci, presentada por la actriz y creadora teatral vallisoletana María San Miguel. Con el aforo completo, el acto sirvió para dar a conocer un palmarés que destaca por su compromiso social y la calidad técnica de las obras premiadas.
El Jurado Oficial de Ficción, formado por Javier Castán, Enrique García-Vázquez y Carmen Castaño, otorgó el premio a Mejor Largometraje a Un fantasma útil (Tailandia). El jurado destacó su “destreza cinematográfica al utilizar la comedia para tratar una importante temática social” y su capacidad para situar la lucha LGTBIQIA+ como parte de una “conciencia colectiva de las sociedades modernas”. Asimismo, concedió una Mención Especial a la croata Sandbag Dam por su atmósfera melancólica y por “atreverse a romper el muro convencional y dejar entrar la luz”.
En la sección de cortometrajes, Algo novo que contar fue el elegido como mejor trabajo por “defender la empatía como principal herramienta contra el miedo” y abordar el sexo desde los cuidados. La animación francesa Acrobats recibió una Mención Especial por su “extraordinaria capacidad de ser bello y representar la cruda realidad de varias familias” y “usar la poesía visual para defender la identidad queer”.
En la sección de documentales y Derechos Humanos, el Jurado Oficial, compuesto por Lucía Caviedes, Laura Macías y Carlos Sáez Salceda, premió como Mejor Largometraje Documental a la ucraniana Korolevy Radosti. El jurado valoró su originalidad al “incorporar el drag como herramienta política en el contexto de un conflicto bélico actual”. La Mención Especial fue para la argentina Amantes en el Cielo, elogiada por su “apuesta por ficcionar la realidad” para construir un relato profundo sobre la transición de dos mujeres trans.

Por su parte, el Jurado Intergeneracional, integrado por Julio Alonso Zancada, Belén Bermejo, Ana Pernía, Marcos Sacristán e Isabel Sancho, coincidió en señalar como Mejor Largometraje Documental a Fatherhood por su “visión del futuro esperanzadora”. Otorgó, además, una mención a Chemsex, un viaje al interior por su carácter didáctico.
Entre los cortometrajes documentales, la gran triunfadora fue Ma vie est ici, que logró el premio de ambos jurados (Oficial e Intergeneracional), que destacaron su capacidad para trasladar la “cruda realidad que viven las personas LGTBI en África y el drama del exilio”, con una narrativa “sin melodramatismo en exceso”. El Jurado Intergeneracional también concedió una mención a Aquí donde soy por mostrar la realidad queer en el entorno rural.
El público premió al largometraje francés Love letters y al corto valenciano Cólera. En el caso de los documentales, el público coincidió en gran medida con los jurados y premió con sus votos a Fatherhood y Aquí donde soy.
Para finalizar esta edición tan especial, CINHOMO proyectó íntegramente la miniserie Silencio (2025), dirigida por Eduardo Casanova. Para presentar el trabajo, acompañó al equipo de CINHOMO Almudena García, coordinadora de programas y áreas en Apoyo Positivo Madrid, la ONG que ha impulsado la serie y trabaja desde 1993 en la defensa de los derechos de las personas con VIH.
Desde la organización destacan la buena acogida de la programación, variada, diversa, de gran calidad cinematográfica, consolidando en este 25 aniversario a CINHOMO como un referente cinematográfico a nivel regional y nacional, abriendo una ventana de aire fresco y defensa de la dignidad y los derechos de las personas LGBTIQ+ a toda la ciudadanía, derechos que por desgracia se ven amenazados a nivel mundial y nacional, con posicionamientos que no respetan la libertad y la igualdad respecto a la diversidad sexual y de género en nuestra sociedad.
Yolanda Rodríguez, presidenta de Fundación Triángulo Castilla y León, organizadora del festival, quiso poner de relieve “la fuerza y la resistencia de las personas LGBTIQ+, que se reivindican a través del cine y la cultura”, destacando también “el apoyo de los y las espectadoras vallisoletanas, así como apoyo económico de algunas instituciones, entre ellas el Ayuntamiento de Valladolid, la Diputación de Valladolid y la Junta de Castilla y León”.
Además, recalcó el compromiso con la diversidad de numerosos colaboradores, pequeños comercios, hotelería, sindicatos y asociaciones que año tras año son el colchón sobre el que un grupo de voluntariado muy numeroso, este año compuesto por veinticuatro personas, saca adelante un festival con gran profesionalidad y entrega.




