Toda una generación de huérfanos del rock alternativo en España ha abrazado con emoción la discografía de Repion. Tardaron en llegar, desde Cantabria, pero por fin llegaron. Las hermanas Marina Iñesta (Santander, 1993) y Teresa Iñesta (Santander, 1996) se han ganado en poco tiempo el respeto de la escena, la crítica y el público. Todos ellos las cuidan entre algodones.
Su nuevo disco, 201, es una lógica y asertiva continuación del anterior larga duración, lanzado hace dos años (¿quién no recuerda Brillante?). En directo toman forma de power trío de bajo, batería y guitarra, con Iris Banegas al bajo. Social24Horas habla con Marina en la previa del festival Intro Music. El sábado a las 18:45 (tres días después de tocar en el madrileño teatro Barceló) saltan al escenario de la Feria de Muestras de Valladolid, tras Iván Ferreiro y antes de Xoel López, Dorian y Shinova.
PREGUNTA. ¿Qué rincones cántabros son los más importantes en la historia de Repion?
RESPUESTA. Somos nacidas en Santander y criadas en Camargo. La banda surgió en Camargo. Mi padre montó un cuartito insonorizado en el garaje y allí empezamos a trastear un poco con los instrumentos que había por casa. También en los recreos del instituto.
P. ¿Vuestro padre lo montó por él o lo montó para que no le molestarais con los ruidos?
R. No, no, no, fue para él también, porque él toca la guitarra.
P. ¿De manera profesional?
R. No, por hobby. Lo hace porque le gusta tocar desde pequeño.
P. Entonces montó el cuartito para él y fuisteis vosotras las que invadisteis el espacio, ¿o pensaba ya en los tres?
R. No, él es muy listo: su ilusión era que nosotras tuviéramos una banda. Lo hizo un poco para nosotras.
P. ¿Cómo fue esa etapa de inicio del proyecto en Camargo?
R. Pues estuvimos cuatro añines tocando, hasta que nos fuimos a Madrid. Empezamos a hacer canciones, veíamos que nos hacía mucha ilusión, que era una motivación tener una banda, y componer, e ir al estudio a grabar. Formalizamos la banda, buscamos un nombre y empezamos a intentar actuar por Cantabria en todas las salas que podíamos. Estuvimos cuatro añitos así hasta que ya pensábamos que habíamos tocado techo por allí, que nos estaba costando un poquito abrirnos a más público. Teresa se fue a vivir a Madrid a propósito, buscando una carrera que estuviera lejos. Yo me fui a Madrid cuando terminé mi carrera de enfermera, y me busqué un curro. Mientras, seguíamos haciendo un poquito de carrera de fondo en Madrid.
P. En esas composiciones que os motivan sobresale mucho lo mundano, os abrís en canal. ¿No asusta un poco esa exposición?
R. Nos sale así. Cantar canciones que cuentan historias de otras personas, me cuesta. Necesito sentir propia la historia que estoy contando. Si es de mi hermana también la siento como mía. Las dos escribimos y muchas veces estamos sincronizadas en épocas y en estados de ánimo. Un momento de desamor lo tengo yo, y es que a los meses a lo mejor lo tiene Tere, y entonces hacemos una canción las dos sobre lo mismo. Lo de la otra lo sentimos propio.
P. ¿Ha habido mucha diferencia en la producción del primer disco con el sello Mushroom Pillow a este segundo? ¿Habéis sentido un cambio de nivel?
R. Sí, bastante. Estamos muy orgullosas del disco de 2023, pero creemos que con Santi García en la producción hemos logrado un sonido más contundente, sobre todo Teresa, que en las otras producciones echaba de menos que su batería sonase más parecida al directo. Con Santi hemos conseguido ese resultado de que la energía que tenemos en los bolos se perciba en las grabaciones.
P. ¿Cómo os encontrasteis con Santi García?
R. Pues empezamos desde que grabamos Entre todas lo arreglamos, el EP de 2024, y le conocimos a raíz de los discos de bandas que nos gustaban y que habían grabado con él. Teresa se fijó mucho en los discos de Cala Vento, en los discos de Mourn también. Veíamos que además era un tío majo. Yo creo que le conocí por Yawners, que también han trabajado con Santi. Nos hacía ilusión probar. El viajecito a la Costa Brava era algo divertido, nos apetecía salir de Madrid para grabar, salir de nuestra burbuja. Estamos muy contentas con él, ha sido muy familiar desde el principio, muy cercano, y además muy creativo a la hora de aportar ideas. Muy enriquecedor.
P. ¿Cuánto tiempo os quedasteis por la Costa Brava? [Santi García tiene su estudio, Ultramarinos, en Sant Feliu de Guíxols].
R. Pues menos de lo que nos hubiera gustado. Tuvimos que adaptarnos un poco a los calendarios…
P. Os hubiera gustado cuatro o cinco meses, ¿no?
R. Hombre, ya ves, sí, sí. Y en verano, porque siempre vamos en invierno. Bueno, esta vez fuimos a finales de abril, nos pilló el apagón, por cierto. Hubo un día que no pudimos hacer nada.
P. ¿Miedo por si se había perdido algún material?
R. Por suerte no. Se hacen copias de seguridad constantemente. Santi cuenta con ello. Aprovechamos para dar un paseíto por la playa. Ni tan mal, también te digo.

P. Históricamente ha habido muchos ejemplos de bandas de hermanas y de hermanos, parece algo incluso natural: desde The Kinks o los Beach Boys hasta Oasis, pasando por Dover, por ejemplo. Es muy tradicional esto. A veces sale bien y a veces sale mal. ¿Vuestra relación está exactamente igual que al principio?
R. Creo que está bien. Al principio a lo mejor era más un juego, no sabíamos muy bien qué estábamos haciendo. Ahora intentamos cuidar mucho la relación profesional y que no afecte a la relación personal. Entonces, bueno, ante todo también somos amigas y cuidamos mucho que estemos bien, que nuestros estados de ánimo no nos afecten, trabajar mucho la comunicación, ser cuidadosas, sobre todo en las giras, momento furgoneta o local de ensayo. A veces estás cansada y te dejas un poquito llevar. Es verdad que ahora nos vemos mucho más, pero siempre es para trabajar, es lo único que ha cambiado un poco más a lo mejor.
P. ¿Ya no tenéis ocio?
R. Antes teníamos más ocio. Ahora casi no tenemos. Entre hermanas no. Cuando tenemos tiempo libre, cada una va a su bola, con sus amigos y tal. No tenemos tanto tiempo de ocio entre las dos, porque no hay huecos. Es una cosa que tenemos que trabajar.
P. ¿Eso lo echas de menos?
R. Un poquito sí. Antes vivíamos juntas, componíamos en la misma casa. Solemos vernos para ensayar y para tocar, esas cosas.
P. ¿Y tu padre, el que insonorizó el garaje, qué piensa de la banda que al final montaron sus hijas?
R. Tanto él como nuestra madre están muy orgullosos. Nos apoyan desde el principio de los tiempos. Siempre han pensado que estamos en el momento de darlo todo y de dedicarnos cien por cien a la música. Por suerte, han preferido que nos dediquemos a la música antes que a otras cosas, y eso es bastante raro en general. Porque no es un trabajo muy estable, a veces es un poco loco económicamente. Puede costar un poquito.
P. O sea que nunca os dijeron aquello de buscaros un trabajo serio.
R. No, no, no. Esa frase jamás. Y eso está muy bien. Sí que nos dijeron que estudiásemos una carrera, por tener un plan b.
V.D.L.




