Le escribía Benedetti a su hijo que era bueno que supiera que “su viejo calló o puteó como un loco, que es una linda forma de callar”; y que “olvidó todos los números, y por tanto todos los teléfonos”. Cristina Almeida (Badajoz, 1944) entró en el Partido Comunista de España en 1964, cuando alguien dispuesto a eso debía moverse despacio y en lo oscuro. Son más de seis décadas de combate.
Abogada tenaz, ha sido también, entre otras cosas, concejala, diputada y senadora. Su vida ha saltado a la ficción de la mano de la serie Las abogadas (TVE), como si no fuera ya suficientemente fábula todo su camino, donde ha habido baches y, por supuesto, festejos. “Mi vida empezó cuando llegué a la univerisdad y me comprometí”, dijo un día: “El compromiso social es lo que más te hace disfrutar del momento que vives”.
Social24Horas conversa con ella horas antes de que Dialogasex le otorgue el II Premio Promoción de los Derechos Sexuales y Reproductivos. El acto de entrega será este jueves 9 de octubre a las 19h en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid.
PREGUNTA. Es una época con unos cuantos derechos en peligro, así que queríamos contextualizarlo con usted, porque venimos de donde venimos.
RESPUESTA. La verdad es que estoy un poco sorprendida, pero también creo que hay una apuesta a nivel mundial de la extrema derecha, con muchos medios, para intentar revertir los derechos que se tenían. Los más claros son los ataques al feminismo. Son personas que tienen miedo, la manosfera, pobrecitos hombres que las mujeres los han pasado. Es decir, que luchas por la igualdad, y cuando está medio haciéndose, que ni siquiera se ha conseguido, ya están diciendo que te están sobrepasando. Hay una campaña de retroceso, de pérdida de una cultura de libertad, en el fondo.
P. Se tarda mucho en conseguir y se pierde muy rápido.
R. Como decía Simone de Beauvoir: Cualquier crisis, del tipo que sea, lo primero que hace es quebrar los avances del feminismo.
P. Ahora vuelven con lo del aborto.
R. Las cosas que está diciendo el alcalde de Madrid… Es un retroceso cutre. Cuando dicen lo que dicen, lo dicen por convicción. Habría que mostrarle al alcalde lo que siente una mujer cuando tiene un hijo no deseado. Eso no se lo ha planteado él.
P. ¿Cree que lo dicen realmente por convicción o que, aunque saben que los avances son necesarios, hablan para su público?
R. Por supuesto que también habla para su público. Pero realmente su público tampoco es así. Hablan para un público que no tienen y quieren tenerlo. Se van acercando a la extrema derecha para tener ese público. Porque yo estoy convencida de que muchísima gente del PP está de acuerdo con que exista el derecho al aborto, con independencia de las convicciones que tú tengas. El aborto no es una cosa obligatoria, sino una prestación sanitaria para la que lo necesite. Hay un retroceso en las formas, en las formas de relacionarnos. No solo son derechos, es cultura. Y ahora está la contracultura. Ahora en los espacios de igualdad no se puede usar el morado, ni hablar de los orgasmos femeninos, entonces te das cuenta de la cutrería de sociedad que tenemos.
P. De los últimos años, ¿qué es lo que más le ha emocionado y enorgullecido de la gente más joven en la lucha feminista?
R. La presencia de jóvenes en las manifestaciones del 8M, que han ido con absoluta libertad. Y, luego, lo que me emociona y me sigue emocionando es la solidaridad de los jóvenes. Siempre estamos diciendo que están dormidos, que son reaccionarios, pero, mira, ante la dana, por ejemplo, o ante el tema palestino, se lanzan a la calle. Es lo que hace la buena gente, la gente que tiene sentimientos. La celebración de la conquista en igualdad de los derechos de las mujeres y la solidaridad profunda.
P. Echando la vista hacia atrás, a qué mujeres de esta lucha, compañeras suyas o no, cree que no se le ha hecho la justicia que merecen.
R. Hay mujeres que incluso ya han muerto, como Dulcinea Bellido [en 1965 fundó el Movimiento Democrático de Mujeres], que era una mujer luchadora. Su marido [Luis Lucio Lobato] fue preso político mucho tiempo. Mujeres que no las conocemos. Hay muchísimas más mujeres. Lo que pasa es que otras como Manuela [Carmena], Paquita [Sauquillo] y yo ahora estamos de moda.
P. Bueno, usted nunca ha dejado de estar de moda.
R. Vamos a todos los lados las tres. Pero hay muchas más mujeres que ahora estamos descubriendo, mujeres antiguas, de la época de la República, mujeres que han tenido que escribir artículos con el nombre de su marido, mujeres que no han podido entrar en la universidad. Y compañeras mías luchadoras que no han entrado al camino de la historia, pero que sin embargo han estado haciendo historia toda su vida. No es una cuestión de nombres, nunca los he querido saber, para no decírselos a la policía si me detenían.
P. Alzheimer a propósito. Nunca se acordaba usted de nada.
R. Nada, yo para eso no quería saber los nombres, solo los postizos que teníamos aquí los del partido. Así no había peligro de denuncias. Siempre he tenido esa costumbre. En general, ha sido toda una serie larga de mujeres que a lo largo del tiempo han luchado. Carlota Bustelo es otra de ellas, pero hay tantas que están en la incógnita… El reconocimiento tiene que ser una cosa colectiva y no individual, porque si lo hacemos individual dejaremos a muchísima gente fuera. Creo que lo que hay que reconocer es la lucha de tantas y tantas mujeres para que el feminismo llegue a donde ha estado y a donde está. Son todas esas mujeres las que han conseguido que alcancemos esta situación.
Víctor David López




