Puede que los próximos párrafos solo los entiendan quienes en algún rincón de su casa conserven, como América Alonso (Valladolid, 1985), cajas con una colección de cartas guardadas. En su caso es de la época de las Teresianas: la de América fue una de las últimas generaciones que cuidó de esa sana costumbre epistolar.
El proyecto Mujeres por Carta, que ella misma lidera, pone mensualmente a un montón de manos a rellenar folios y a cerrar sobres, a veces con temática libre y en ocasiones homenajeando a científicas o autoras, o vinculando los escritos a las actividades realizadas desde Galerías VA, donde Alonso, gestora cultural, disfruta de una residencia artística.
El objetivo es crear comunidad, tejer hilos, compartir. La coordinadora explica, en conversación con Social24Horas, que se encarga de “montar una cadena de quién envía y quién recibe”. De este modo, cuando una mujer se registra en el formulario mensual publicado en las redes sociales del proyecto, no sabe a quién va a tener que escribir la carta y tampoco sabe desde dónde llegará el sobre que ella encuentre en el buzón.

“Hay gente que no ha enviado una carta en su vida”, comenta Alonso, que reconoce que la mayoría de las participantes son más analógicas que digitales, aunque la gente joven se está animando poco a poco a participar en una experiencia novedosa para ellas. “No es solo el hecho de recibir una carta, sino el tiempo que te reservas para ti a la hora de escribirla”.
El volumen de cartas cada vez es mayor (“hay meses que es una locura”) y con un contenido cada mes más sofisticado y emotivo: “Hay cartas que son una pasada. La gente recibe obritas de arte”. Entre algunas de las mujeres homenajeadas en las misivas de las participantes han aparecido últimamente la periodista, poeta y activista madrileña Lucía Sánchez Saornil; la poeta y artista multidisciplinar canaria Josefina de la Torre, perteneciente al grupo de Las Sinsombrero (Generación del 27), y la actriz y presentadora de televisión Sonia Martínez.
En el mes de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, América Alonso llevó la idea también hasta decenas y decenas de colegios e institutos donde alumnas y alumnos entraron en una dimensión desconocida: la de la pausa, los sellos y la escritura a mano. Y funcionó.
Las participantes escriben y reciben doce cartas por año. Eso son doce oportunidades para arrinconarse a pensar y a organizar pensamientos, y doce oportunidades para descubrir relatos de vidas que merece mucho la pena conocer.
V.D.L.




