Pocas vertientes artísticas más salvajes hay que los enfrentamientos verbales improvisados de dos raperos cara a cara; pero Castilla y León no andaba fina en este ámbito en los últimos años. Desde el proyecto pucelano Rayquaza se han sacado de la manga la idea perfecta para resucitar estas batallas de gallos: el torneo Patrón de Patrones.
La iniciativa surge a finales del año pasado, basándose en la red de compañeros, amigos y colaboradores que Rayquaza tiene en unos cuantos rincones de la región. Se articuló a la velocidad del rayo. Cinco ciudades se unieron. En enero ya estaban arrancando oficialmente las fases clasificatorias del torneo.
Sebas y Nano son dos de las cabezas pensantes de Rayquaza, proyecto que nació de una colección de rimas a capela grabadas con el móvil, y que lleva ya un buen tiempo trayendo a Valladolid conciertos que mantienen la conexión del público con sus raperos favoritos.
Los agitadores de todo esto se conocieron con catorce años. Ahora tienen veintiséis. “A él le gustaba rapear y a mí me gustaba mucho el rollo de la cámara”, cuenta Nano a Social24Horas. “Empezamos así: yo grababa y él rapeaba”. Es toda una vida dedicada al hip hop. “Escuchamos mucho a Natos y Waor, a Tote King”, explica Sebas, “pero el que más nos ha marcado es Cheb Rubën”.
Según Sebas, el esfuerzo colectivo que han desplegado en las últimas semanas es esencial para que se reactive la tradición de las batallas de gallos. La región, a su entender, “estaba un poco paradilla en el tema del freestyle”. Reconoce que hay muchos raperos que se lo curran y hacen buenos temas, hay gente muy buena en ese aspecto, “pero a nivel de batallas Castilla y León siempre ha sido un poco fría”.
Ahora todo ha cambiado. Poco ha importado el rigor del crudo invierno castellano: en las fases clasificatorias han participado más de un centenar de raperos. En Valladolid se reunieron 18, bajo una importante nevada (la asociación vecinal del Barrio Belén intercedió para poder desarrollar la velada en el gimnasio del antiguo colegio Jacinto Benavente); en Palencia, 28 (alguno llegó desde localidades del norte de España); en Burgos fueron 19; los mismos que participaron en Zamora, donde llevaban un par de años sin batallas, y 23 raperos se enfrentaron en León.
La final es este sábado 21 de febrero en La Campa 47011, en el corazón del Barrio Belén, desde las seis de la tarde (puede alargarse hasta las nueve y media o diez de la noche). Antes de esta final, para completar el cuadro, está programado un breve torneo de última oportunidad, una especie de repesca.
Está estipulado un premio de cien euros para el ganador de las eliminatorias que conforman esta batalla de gallos definitiva, además de trofeos, reconocimientos y obsequios varios para los mejor posicionados en el ranking. Eso sí, la verdadera victoria llegará cuando el jurado escoja al rapero con mejor sonoridad, con más musicalidad: el elegido saldrá de la campa para entrar directamente en un estudio de grabación profesional.
Es muchísimo trabajo el que hay detrás de la organización de un evento underground como este Patrón de Patrones (se ayuda también al desplazamiento de los raperos hasta Pucela), sin embargo, todo el esfuerzo compensa al ver y escuchar la buena salud del rap y de la tradición. Eso es posiblemente lo que más enorgullece a Sebas: “Estamos reviviendo el parque de Castilla y León, estamos recuperando la esencia de bajar al parque, como se ha hecho toda la puta vida”.
Víctor David López



