“A esta casa la oigo respirar”, escribe Inés González en uno de los capítulos de “Casas”, el nuevo monográfico de la revista La Madeja (publicación feminista anual del colectivo asturiano Cambalache): “Desde que vivimos aquí no puedo parar de pensar en quienes habitaron esta casa antes que nosotras”. Este sábado 31 de enero, a las 12:00 en La Casa de las Palabras (CGT Valladolid, c/ San Ignacio, 9), tendrá lugar la esperada presentación oficial en la capital pucelana.
La huella vallisoletana en este número de La Madeja hace de este encuentro un momento muy especial para varias de las artífices del proyecto. Irene Choya, por ejemplo, es miembro del equipo de redacción de La Madeja y capitaneará el evento literario del sábado. Choya explica en conversación con Social24Horas el modus operandi de esta publicación coral: la única pista con la que cuentan las colaboradoras es el nombre de la temática. Tirando de ese hilo, tienen vía libre para pensar y proponer contenidos y formatos, lo que sienten, lo que se les ocurre.
“El tema de la crisis de la vivienda estaba encima de la mesa, por supuesto”, reconoce la editora. Pero también la memoria histórica, el desarraigo, “o cuando la casa hace daño, cuando no es un lugar seguro”, temática puesta en escena por la periodista, escritora y educadora social Laura Fraile, en un texto basado en su experiencia en casas de acogida de menores.
La artista Estíbaliz Gómez Cisneros (Luna de Mayo), otra de las protagonistas de la presentación, participa en la decimotercera aventura de La Madeja con una adaptación de “voces”, un proceso de investigación artística que inició en 2023. El trabajo tenía como finalidad “conocer la opinión de personas con diferentes realidades sociales a la hora de construir un hogar”.
Tanto en el grupo de trabajo creado exprofeso en colaboración con Fundación Intras, como en el prolífico diálogo postal que mantuvo a diestro y siniestro durante unos meses, planteó cuestiones sobre el entorno familiar, laboral y social a fin de confeccionar esta reflexión sobre el hogar. El resultado de dicha investigación se pudo visitar en la exposición que realizó en Galerías VA ese mismo año.

Terminando por el principio y por las primeras páginas, la abogada y activista Carmen Castro, que también participará en la velada de La Casa de las Palabras, inaugura los capítulos de este número de la revista preguntando a un montón de personas qué significa, para ellos, casa. Es el punto de partida.
Parece tan simple que Castro pensaba inocentemente que la mayoría de las respuestas serían similares; sin embargo, al recopilar definiciones entre gente de edades tremendamente dispares se topó con la belleza de las buenas ideas (“Casa es el exoesqueleto de la familia”, le dijo su abuelo José Luis, de 95 años). Su pequeño estudio, ese informe de apertura sin pretensiones, es de donde surge todo lo demás: porque resulta que, como recoge este particular cuestionario, casa es el lugar donde una es sincera; casa es el lugar que señala E.T. con el dedo; casa es el lugar donde el que la lleva, por mucho que lo intente, no te puede pillar.
V.D.L.



