La periodista, escritora y cómica vasca Irantzu Varela se acostumbró hace tiempo a los ataques en la selva de las redes sociales (por feminista y por no amar a quien debería o no pesar lo que debería), pero también se habituó a amplificar los discursos que la remueven por dentro y a apoyar en todas las guerras que merecen la pena. Este fin de semana el público vallisoletano tiene una doble oportunidad para conocerla de cerca: el viernes presenta su libro Lo que quede en Akelarre y el sábado actúa en la sala Al Norte a la Izquierda con su Manólogo.
Dentro de todo el odio que emana de la violencia expuesta en “Lo que quede” (Continta Me Tienes, 2024), Itantzu Varela saca fuerzas y razones para seguir hacia adelante peleando por lo que tiene que pelear. Uno de los secretos de su método de trabajo, dado que el contenido de los textos a veces es muy dañino, consiste en escribir como si nadie lo fuera a leer. Prefiere no darse cuenta del impacto y de la onda expansiva, no darse cuenta, como comentó en una de sus anteriores presentaciones, “de que lo van a leer mi madre y mi padre, que parece que están curados de espanto pero siempre les doy nuevos retos”.
El viernes 30 (19:00) acompañarán a la autora en la presentación y moderarán la charla Lourdes Fernández, de Marabunta, y Eva de la Lama, de Akelarre. Juntas desgranarán los capítulos del libro, cara a cara con Varela, abriendo el debate entre las asistentes. El libro está “narrado desde la rabia y con mucha conciencia de clase”, indica Lourdes Fernández. Relata “violencias que la han atravesado en el sentido más amplio de la palabra: violencias estructurales, explícitas, machistas, en el trabajo”. Los hechos son plasmados en la obra “sin ánimo pedagógico pero sí de transformación”, para arropar a aquellas que puedan estar pasando por situaciones similares.
Es de vital importancia el entorno a la hora de hacer frente a todas estas violencias, que muchas veces se benefician del aislamiento que provocan. Por este motivo, uno de los aspectos fundamentales es el apoyo y la protección de las amigas, que son “la red, la cuerda y la colchoneta”. Alrededor de esta zona de protección girará parte de la charla.
Manólogo sobre el escenario
Si escribir “Lo que quede” supuso una liberación, más aún lo es subirse a un escenario para el Manólogo. Es la misma crítica pero desde otro ángulo. Según la autora, se trata de “un soliloquio cómico sobre lo hartas que estamos de la paz y la condescendencia, cuando el mundo nos ofrece violencia, misoginia y adoración a la masculinidad”.
Hacer reír, para Varela, “es una forma de despertar la conciencia y la rabia, pero también de eludir la justicia, no vaya a ser que nos tomen en serio”. Este Manólogo es “un viaje por la fantasía violenta y las risas de quienes no han usado más armas que sus cuerpos y sus palabras. De momento”. La sala Al Norte a la Izquierda acoge el montaje este sábado 31 de enero a las 20:00.



