Sara (guitarra eléctrica y coros) y Vane (vocalista) representan el alma de Cianóticas Perdidas, y atienden a Social24Horas con cierta prisa: están a punto de entrar a trabajar en el turno de noche del Hospital Clínico. Son enfermeras, como son enfermeros también Fran (bajista) y Manolo (sintetizadores). No le costaba nada a Jonás, baterista de la banda, el único no enfermero, al menos matricularse en la carrera para cerrar el círculo.
Juntos acaban de ganar el tradicional certamen para bandas locales Onda Rock (ya van XXII ediciones), organizado por la Fundación de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Onda Cero y Europa FM. El premio es la grabación de un disco (que ya tienen encaminado) en un estudio pucelano, y un hueco en la programación de conciertos de la plaza Mayor en las próximas ferias y fiestas de la Virgen de San Lorenzo.
PREGUNTA. ¿Es raro competir contra otras bandas encima de un escenario en concursos como el Onda Rock?
RESPUESTA. Sara: La verdad es que nosotras nos lo tomamos como si hiciéramos un concierto, porque si no sí que es un poco raro. De repente ves a cuatro personas que te tienen que juzgar. Es en días de diario y por la noche, no va mucha gente tampoco. Estás como actuando para nadie. Así que nos lo tomamos como si estuviéramos en un concierto normal, dándolo todo, sin pensar que es un concurso.
P. ¿Estabais pendientes de las otras bandas a ver quiénes eran los principales rivales, los favoritos?
R. Vane: En esta ocasión la verdad es que no. De hecho lo que nos pasó es que salimos con tan buena sensación cuando tocamos, que nos pusimos a hablar con la gente, y cuando subió el jurado a anunciar el fallo, se nos había olvidado que estábamos en un concurso. Estábamos cada uno en un sitio hablando con gente.
P. Antes se hablaba del clásico sexo, drogas y rock´n´roll, pero vosotras, en el trabajo Volumen residual, preferís otros conceptos: sacos de semillas y mantitas de calor.
R. Sara: Eso forma parte de una maqueta que Fran nos ayudó a grabar. Tiene un estudio y es productor. Luego lo quisimos poner bonito, en un formato chulo. Ahora hemos evolucionado.
Vane: Es otra historia ahora.
Sara: Hemos pasado a ser más alcohol, sexo y rock´n´roll. De hecho, nosotras tenemos un subgénero musical que hemos creado: el cuquipunk.
P. ¿Y qué es eso del cuquipunk?
R. Sara: Es punk pero a la vez con su lado tierno, que puede expresar cosas bonitas.
Vane: Y no tan bonitas también.
Sara: Sí, porque a veces somos un poco agresivas con las letras. Pero forma parte de nuestra esencia como personas: somos enfermeras, somos tiernas. Pero a la vez tenemos un lado salvaje, rockero, macarra, que nos gusta. Es un poco nuestra mezcla de músicas.
P. ¿Qué otras bandas inspiraron para llegar a este cuquipunk?
R. Sara: No lo sé. Nunca hemos buscado parecernos a nadie, ni hemos tenido en la cabeza un sonido en concreto al que nos queramos parecer. Nos gusta el rock de los ochenta y los noventa, y yo en mi caso por ejemplo he escuchado mucho punk emo de los años dos mil, pero sin ningún punto fijo al que tirar. Sabemos lo que nos gusta en sincronía a Vane y a mí.
Vane: Además eso fue lo que nos hizo entablar una amistad. Empezábamos a hablar de música y coincidíamos en casi todos nuestros gustos musicales. Al final hay un remix ahí.
Sara: Las dos hemos escuchado mucha música muy de todo tipo. A mí también me ha gustado mucho siempre el rollo sintetizadores, estilo Kraftwerk, pero no vamos buscando nada en concreto.
P. ¿Desde cuándo os conocéis vosotras dos?
R. Vane: Nos conocimos durante la pandemia. Yo trabajaba en la UVI, y vino mucha gente nueva, entre ellas Sara. Empezamos a hablar un día, y, bueno, pues uno de los temas era la música. Y como somos muy tontas (porque es que somos muy tontas), cuando estábamos trabajando, canturreábamos, inventándonos letras, canciones, y un día dijimos anda y por qué no hacemos una canción para nosotras, en plan ir a casa con el ordenador. Y así empezó todo, de la manera más tonta. No teníamos la idea de formar una banda ni nada. Pero poco a poco nos entró el gusanillo. Subimos a un escenario, se juntaron los chicos. Haber llegado hasta aquí para nosotras es un punto muy guay. Si nos lo dicen al principio, vamos, ni de coña.

P. A lo mejor estáis cuidando a pacientes, colocando una vía o poniendo suero, y pensando en el cuquipunk.
R. Vane: Sí, en “Mantita de calor” y otras canciones, sí, sí.
P. Es una historia original y bonita, pero la parte negativa es que tenéis mucho trabajo y es muy cansado todo a la hora de compatibilizar.
R. Sara: Entramos ahora a las diez de la noche y salimos a las ocho. Siendo enfermeras, tener una vida de persona normal es complicado, porque cada día comes a una hora, cada día estás en un sitio, es todo un poco locura.
P. Así que tener una banda siendo enfermeras…
R. Vane: Somos cuatro enfermeros. Sara y yo coincidimos en el turno, pero los otros dos cada uno tiene un turno diferente. Para ensayar, es un show esto: yo hoy libro, uno está de mañana, el otro de tarde.
P. Os deberían dejar una sala en el Clínico para ensaya aunque sea.
R. Vane: ¿A que sí? Oye, a lo mejor animábamos a la gente y se ponían buenos antes. Nunca se sabe.
P. Creo que sería lo mínimo.
R. Vane: Estaría bien. Pues es un poco así, esa la historia. Pero estamos muy contentas. Creo que todos estamos trabajando muy bien, que hacemos todo lo que podemos dentro de nuestras posibilidades. Estoy muy orgullosa de todos. Esto ha sido un premio, nos lo merecemos solo por todo el trabajo que hacemos, por todo el esfuerzo que supone todo esto.
Sara: Más que por el premio en sí, es el reconocimiento. Poder sentirnos satisfechas: saber que todo el esfuerzo y el poco tiempo que dormimos no es en vano.
P. ¿En el trabajo del día a día, en la dureza de las cosas que veis en el hospital o la ternura que suscitan determinadas situaciones, se os ocurren letras y músicas?
R. Sara: Algunas veces, sí.
Vane: Tanto para bien como para mal.
Sara: Tenemos una canción sobre la salud mental, sobre cómo funciona este sistema, las carencias que tiene. Quieras o no esas cosas nos influyen.
Víctor David López




