Entre el ajetreo de López Gómez y Alonso Pesquera se hace la calma de repente en forma de taller y academia de dibujo y pintura. Es la guarida donde crea e imparte clase Pati Duque (Valladolid, 1977), una de las cincuenta y cinco artistas seleccionadas para los talleres de pintura realizados a finales de agosto bajo la supervisión de los maestros Antonio López, José María Mezquita y Jorge Abbad.
La exposición con los trabajos realizados durante aquella semana (Agua, arte y vida. Canal de Castilla) se inauguró en Paredes de Nava, epicentro de la acción promovida por España Creativa, ahora se puede visitar en Herrera de Pisuerga (del 13 al 23 de septiembre) y más tarde recalará en Alar del Rey (del 25 de septiembre al 4 de octubre).
Este trimestre pasan por la academia de Pati Duque (Fray Luis de León, 19) unos sesenta alumnos en diversos cursos. Allí mismo charlamos con ella sobre lo que significa para una artista la presencia a su lado de un maestro de la talla de Antonio López.
PREGUNTA. ¿Cómo es el momento en el que Antonio López se acerca a ver un trabajo tuyo?
RESPUESTA. Yo estaba en el taller de paisaje que impartía Mezquita, y Antonio López se pasó un día a ver qué habíamos hecho, a darnos su opinión, unas guías. A mí me temblaban las piernas.
P. ¿Qué es lo que estabas haciendo en ese momento, qué tenías entre manos?
R. Estaba dentro de la iglesia de San Juan, en Paredes de Nava, pintando una de las partes, uno de los arcos. Yo quería, en un principio, haber hecho una parte chiquitita del arco, y Mezquita me dijo que no: que hiciera todo lo que veía, para que se viera el espacio, las penumbras. La iglesia de San Juan es una iglesia en la que se cayó el techo. Es una ruina consolidada, es superbonito, la han restaurado muy bien, la utilizan para eventos.
P. Y pasó Antonio López y analizó tu pintura.
R. Fue muy respetuoso. Tampoco te puede corregir exageradamente porque tú ya tienes un maestro, y él viene con tu maestro a ver lo que estás haciendo. Me dio su opinión, me dijo zonas que él creía que tenía que darle menos importancia y otras que tenía que darle más. El cuadro estaba sin terminar, pero yo no dije ni mu. Había zonas que no había tocado todavía y sabía que tenía que oscurecer o aclarar. Me dijo que trabajara más el conjunto, la atmósfera, más que ir por partes. Intentas ir rematando alguna cosa, por lo menos quieres dejar rematado algo, para que estos maestros del realismo vean hasta dónde eres capaz de llegar, aunque sea en una parte pequeña del cuadro. Pero no: lo que había que hacer era trabajar todo el conjunto y poco a poco ir sacando las cosas.
P. ¿Te quedaba tiempo por delante e intentaste seguir la recomendación?
R. Sí, sí. Yo siempre trabajo mucho más despacio, así que para mí ha sido todo un reto intentar presentar algo para la exposición, y estoy muy contenta. Por las mañanas hacíamos uno, en el taller de paisaje (el de la iglesia), con la luz de la mañana. Por las tardes trabajábamos en otro cuadro, en la zona del canal.
P. ¿Qué sensación te ha dejado esta semana con los tres maestros?
R. Han sido supergenerosos, tratándote de tú a tú. Es gente para los que la pintura es un modo de vida, entienden la vida a través de la pintura, entonces entienden que la gente que está en un taller así es igual. Había una conexión con toda la gente y una energía superguay, una experiencia muy bonita que espero repetir.

P. Aquí en tu academia, la maestra eres tú.
R. Siempre me ha gustado más ser alumna que maestra, pero me gusta enseñar. Enseñar lo que yo sé, no pretendo enseñar más de lo que sé. A la gente que considero que pueden aprender más en otro sitio, por el tipo de técnica o por el nivel que tienen ya, o por lo que quieren desarrollar, les recomiendo otros centros.
P. ¿Los alumnos que se matriculan en la academia qué enseñanzas buscan?
R. Hay un poco de todo. Hay adolescentes que vienen a prepararse porque van a querer estudiar algo artístico; gente que lleva pintando toda la vida y que simplemente buscan pintar con más gente; gente que viene a despejarse y a olvidarse de su vida (una especia de meditación). Luego niños que se les da bien pintar, aunque yo creo que a todos los niños se les da bien pintar, pero hay que perder el miedo a seguir pintando.
P. Todo el mundo nace artista.
R. Todos pintamos cuando somos pequeños, hasta que llega un momento en el dices esto no me sale, no me sale. Y como no salgas de ahí y haya alguien que también te anime y que te diga “da igual, lo que salga”…; es importante no dejarlo.
P. A los que vienen como terapia ¿les funciona?
R. Sí, así me lo dicen. Se relacionan con otra gente. Son gente que necesita compañía, aunque no estén solos en casa. Necesitan no hablar de sus historias. Es verdad que cuando aprendes algo, estás tan enfocado en aprender que te olvidas del resto, estás concentrado en que te salga bien. Entonces a veces ni se enteran de que han pasado una hora y media o dos.
P. Decías antes que sueles tardar más en pintar. ¿Cuál es la obra que menos tiempo te ha llevado?
R. Hay cuadros que he podido tardar una semana en hacerlos y otros que me he tirado meses.
P. Para los que gusten de observar y perderse en cuadros y pinturas, ¿qué museo o museos recomendarías en Valladolid? ¿Cuáles son tus favoritos?
R. Al que más he ido es al Patio Herreriano, porque hacen muchas exposiciones que van rotando, pero imprescindible es el Museo Nacional de Escultura. A la sala de exposiciones de la Pasión he ido mucho también.
P. Con el reposo del paso de los días, ¿qué trucos aprendidos de los maestros estás empezando a pasar a los alumnos?
R. Siempre le he dado mucha importancia al contraste, y ahora me he dado cuenta de que hay cosas que, aunque tú las estés viendo superdetalladas, hay que perderlas un poco para realzar otras cosas. Dar importancia a los primeros planos y a los segundos planos, no tener miedo a dejar cosas como borrosas o que parezcan que están sin terminar. Eso es una lección que he aprendido con los maestros.
V.D.L.



